Hace ya bastantes años, en los 80, las películas de acción se instalaban en la taquilla como hoy día lo hacen las famosas Crepúsculo o los Harry Potter. Los héroes musculados como Stallone eran los reyes del celuloide, y Arnold Schwarzenegger no lo era menos, manteniendo una dura pugna con el bueno de Sly.

Las plataformas de 8 bits, durante los años 80, no fueron ajenas a este duelo de titanes. Vayamos con el “Míster Universo” austríaco repasando las licencias de sus películas y viendo qué dieron de sí.

CONAN (1982)

Lo creáis o no, una licencia tan increíble no tuvo réplica en los 8 bits. Los 80 fue la verdadera eclosión del personaje, con una popularidad arrolladora incluso en España. La revista La Espada Salvaje tenía unas ventas tremendas y los tomos de Super Conan se volvían piezas muy cotizadas. Sin embargo no recuerdo un juego de Conan de forma explícita y clara hasta prácticamente nuestros días con el MMO de PC y con el arcade de PS3.

Existió por ejemplo un juego de NES que era lamentablemente todo un “rip” de otro llamado Myth.

Pero existe un juego de Conan “extraoficial” que es el Barbarian, inspirado de forma poco disimulada en el ambiente bárbaro de las aventuras del Cimmerio. Lo mismo puede decirse de su mediocre segunda parte, Barbarian II. En el caso de la primera parte, es un juego de lucha con gráficos que parecen extraídos del propio cómic, con una calidad brutal y unos movimientos “bárbaros” (en especial la famosa decapitación). El autor, Steve Brown, confesó que se inspiró en la película de Arnold para algunos movimientos por lo que de manera indirecta tenemos presente al musculoso actor.

Tampoco estaría de mas mencionar “Rastan”, otro juego que trae memorias del eprsonaje bárbaro y que contó con buenas adaptaciones del arcade a los 8 bits.


COMMANDO (1985)

Aquí tenemos el caso del huevo y la gallina, y Commando fue en este caso la gallina. El juego no pudo contar con el tirón de Arnie… porque Arnie adaptó el videojuego y no al revés. Si en la película el protagonista se dedica a masacrar guerrilleros sudamericanos en un lamentable cliché de nuestros compañeros del otro lado del Atlántico, en el juego encontramos a su vez la adaptación del famoso arcade de Capcom. La adaptación logró un nivel de calidad aceptable y un gran éxito comercial. En Spectrum, Elite realizó un trabajo bastante polémico por la escasísima calidad de sus gráficos pero por otro lado captando la esencia del arcade de forma inigualable. Es uno de esos casos en los que uno puede perdonar tantas carencias visuales a cambio de un scroll bestial y una jugabilidad que hoy día sigue siendo un ejemplo a estudiar.

Respecto a la película en relación al juego, la única semejanza podría ser la forma en la que los guerrilleros mueren, agitando sus brazos de forma ridícula a semejanza del propio arcade. Como curiosidad, si estáis atentos y queréis echar unas risas, podréis ver a varios extras que mueren varias veces de diferentes formas.

PREDATOR (1987)

De la mano de Activision nos vino quizá la licencia más jugosa relacionada con Arnie si exceptuamos Terminator: hablamos de Depredador. Y nada mejor para aprovecharla que un juego abominable imposible de jugar y que dejará perplejo hoy día a cualquiera que se atreva a sufrirlo. Tras un inicio en el que vemos descender de un helicóptero a varios “arnolds” exactamente iguales (nuestros clonados compañeros de juego que luego aparecen muertos) manejaremos a un cachas de apariencia gráfica bastante decente para deambular disparando a no se sabe qué, recibiendo misteriosos e invisibles disparos hasta morir sin remedio. De vez en cuando aparecerá un triangulito que significa que el Depredador (en este caso el programador de esta basura) nos está apuntando con el fin de despanzurrarnos vivos. Tendremos oportunidad más delante de enfrentarnos a un sprite que se supone que es el alienígena, pero a esas alturas estaremos tan lobotomizados que nos dará igual.

Un juego incomprensiblemente bien valorado por las revistas españolas, pero no debemos llevarnos a engaño con este programa de buena apariencia y desastroso resultado.

RED HEAT (1988)

Una nueva película de Arnold llegaría a las pantallas de los 8 bits esta vez de la mano de Ocean. El juego podría llamarse perfectamente “el juego de los torsos luchadores” ya que su peculiar diseño hace que manejemos sólo la parte superior del cuerpo de Arnie, creando un “efecto teleñeco” francamente chocante. El juego en sí mismo es el típico de pegar mamporrazos a todo lo que se te acerque a lo largo de cinco fases con algún minijuego incluido para recuperar munición y energía.

Los gráficos cumplen y no se puede decir más que se trata de un juego correctito y olvidable.

PERSEGUIDO (1989)

La delirante película del austríaco, una especie de “Juegos del Hambre” pero de estética ochentera y con cachas asesinos en lugar de adolescentes en celo, tuvo su réplica informática en forma de discreto programa. Sin alardes publicitarios y de una desconocida compañía, el juego planteaba un arcade de scroll lateral en el que nos moveremos por escenarios futuristas-distópicos hasta enfrentarnos a los jefes finales de cada fase. Estos se basan en mayor o menor medida en los malvados de la película (¿recordáis a Diiiinaaaamoooooo?) y recrea con cierta fidelidad las escenas de la película.

Sin embargo la jugabilidad viene lastrada por un torpe movimiento y una lentitud de reacciones desesperante, además de resultar francamente aburrido lidiar cada dos por tres con esos absurdos perros que nos acosan a todas horas.

DESAFÍO TOTAL (1990)

El caso del ZX Spectrum fue el más curioso: nuevamente una licencia cae en manos de Ocean y acaba convirtiéndose en un juego realizado apresuradamente en tres semanas. La compañía británica puso el proyecto en marcha pero cuando las fechas se echaban encima el resultado no era el esperado. Así que movilizaron el potentísimo equipo disponible para producir en sólo unos días un juego muy estandarizado pero finalmente con el toque Ocean esperado.

Pese a que la calidad global es muy apreciable, destaca en todas las plataformas de 8 bits por la poquísima originalidad en su planteamiento. Una serie de niveles de plataformas en la que nos limitamos a disparar, saltar pozos mortales y recoger objetos, y otros niveles típicos de vehículos que disparan muy a lo “Batman The Movie”. Tampoco es descartable que se usaran diversos motores de juegos preexistentes para optimizar los tiempos de desarrollo (algo imperioso en el caso del Spectrum), y por eso el juego provoca esa fuerte sensación de “ya visto”.

A destacar las excelentes animaciones del protagonista, los diseños gráficos con ese toque “paródico” o cartoon, y en general la solvencia con la que está realizado el producto… pese al tiempo de desarrollo.

TERMINATOR 2 (1992)

En el 92 plataformas como el Spectrum estaban, como quien dice, “expirando”. Recuerdo que esta adaptación me llegó a través de múltiples plataformas: la versión PC con coloristas gráficos y alguna imagen digitalizada espectacular (por aquel entonces aún no era tan frecuente verlas) y la de GameBoy, discreto juego pero entretenido. Ocean prestaba ya bastante más atención a plataformas como las mencionadas (y puso mucho empeño en la pequeña máquina de Nintendo) pero aún tenía medios para desviarlos a ordenadores virtualmente extintos. Quizá fue este esfuerzo el que fue tan valorado en la época, ya que el juego cosechó muy buenas puntuaciones. Pero la realidad es que no era tan memorable.

La estructura se basaba en siente niveles de contenido muy variado, desde minijuegos de lucha hasta puzzles. En la parte de combate, al principio y al final del juego, teníamos que pelear contra el T1000, que como sabemos cambiaba de forma. Los gráficos eran muy similares en todas las plataformas, parecidas a por ejemplo la versión GameBoy.

Otro de los momentos que se repite es la típica fase de conducción con vista cenital, en la que tenemos que esquivar, según el momento, al T1000 montado en una furgoneta o incluso en helicóptero mientras lidiamos con los diferentes elementos de la carretera (obstáculos, otros vehículos…). Son fases en general bastante decentes aunque complicadas, muy rápidas y que pueden acabar con tu paciencia, en especial esa espantosa fase dos en la que morirás una y otra vez sin poder casi reaccionar. El último tipo de fases son las de tipo puzzle, recomponiendo partes de tu T800 como por ejemplo el brazo o la cara de Arnold, con límites de tiempo a veces un tanto imposibles.

Y hasta aquí ha dado de sí este especial sobre nuestro cachas favorito, un legado un tanto pobre cuando sobre el papel no existen mejores puntos de partida para al menos conseguir hacer un arcade frenético y divertido a la antigua usanza. A lo mejor la “next-gen” le da ahora a Arnie ese juego que nunca tuvo, aprovechando su resurgir como héroe de acción tras su paso por la política. Todo es posible.