Existe un ensayo muy conocido de Isaiah Berlin llamado “El erizo y el zorro”, de 1.959. Está basado en una frase del poeta griego Arquíloco, que decía: «El zorro sabe muchas cosas, pero el erizo sabe una cosa grande». Acto seguido, Berlin, pensador liberal, dividía a los hombres en estas dos categorías. El zorro sabe de muchas cosas, a veces incluso contradictorias, se mueve en el mundo con inteligencia y es versátil, pero el erizo se ha especializado, sabe sólo una cosa pero de esa cosa sabe más que nadie. En un mundo tan diversificado como éste, con tanto campo de acción, los erizos encuentran un punto de apoyo, un ancla, una posición de fuerza en la cual triunfan (ya sea en los negocios, en el mundo empresarial…o en los videojuegos).

Franquicias como Tomb Raider o GTA han triunfado porque sus compañías siguen insistiendo en el mismo esquema, lo perfeccionan, con esfuerzo aprenden a renovarlo y acaban siendo “erizos” dentro de su campo. Sin embargo, esta abundancia de erizos nos lleva a ver sin cesar versiones “remasterizadas” de las mismas franquicias de siempre, incluso “reinventadas “ por completo. Los FIFA, los God of War… ¿No está perjudicando esto a la creatividad en el mundo de los videojuegos? Sí, no lo niego, son especialistas, hacen mejor que nadie sus productos, pero ¿no apetece ya de una vez ver algo distinto, rompedor, innovador?

Por supuesto, tenemos por otro lado los zorros. Miyamoto sería seguramente un ejemplo. Sus franquicias no sólo son variadas, sino que cada entrega supone una ruptura con la anterior. Super Mario 64 supone el avance hacia las 3D, Galaxy avanza hacia una nueva manera de entender las plataformas y el control de los juegos… Progresa en varias direcciones, trabajando la fantasía con Zeldas realistas o de dibujos animados, consolas que se alejan de los estándares para indagar en nuevas mecánicas de diversión ya sean más o menos acertadas. Y luego está SEGA: la compañía del “erizo” resulta que se ha convertido en “zorro”. Nintendo se la comió en los 90 y Sony la remató, pero ha sabido aplicar su extenso conocimiento en muchas cosas y se ha aliado con los zorros japoneses creadores de la Wii, y antaño rivales. Y me han sorprendido de una manera total: ponen empeño y cariño en sus productos, apuestan por la diversidad de planteamientos y la calidad, tan pronto de sacan un juego “sobre raíles” como el HOD Overkill como te sacan el fastuoso Mad World. En su momento fueron los mejores con Sonic, pero han demostrado que saben otras muchas cosas (y hoy por hoy mejores que el bueno de Sonic) y pueden sobrevivir.

La fábula del “Erizo” continúa con la reflexión de que el “Zorro” nunca conseguirá ganarle. El zorro se creerá muy listo, ideará tácticas muy variadas (se sabe muchas) y creerá que puede hincarle el diente, pero a la hora del ataque… el erizo se repliega sobre sí mismo y saca las púas. Es lo único que sabe hacer. Pero con esa sencilla táctica, que domina como nadie, siempre conseguirá hacer huir al zorro, haga lo que haga.

¿Es el mundo del videojuego de los zorros o de los erizos? Las franquicias comienzan a aburrir y Sony, que creíamos que era un gran erizo, se resquebraja. En un mundo como éste no basta con ser una cosa, sino hay que aprender a renovarse, a ser zorro. Y sin embargo, a la hora de la verdad, Nintendo nos ha engañado a todos. Aunque parezcan los zorros por excelencia, la realidad, la pura realidad, es que debemos reconocer que el GRAN ERIZO, el ERIZO por excelencia de este mundillo, es ni más ni menos que esta compañía. Siempre han sido ellos. Porque lo que es saber saber, saben desde el principio una gran cosa: hacer videojuegos.