Como todos ya bien saben, la semana pasada se celebró la mayor feria de ocio electrónico del mundo, la Electronic Entertainment Expo 2012; el E3, vaya. Y, visto lo visto, quería aprovechar la coyuntura y sacar a relucir un término que solo en estas ocasiones es relevante, informativamente hablando. Este no es otro que el vaporware, una práctica empresarial que se está perpetuando en la industria según de qué desarrolladores y majors hablemos y cuáles sean sus intenciones, como veremos más adelante.

Chato, si te sirve de consuelo, nosotros también estamos hasta los huevos de esperar.

Para dejarlo claro desde un principio, vaporware se llama a “todo producto, previamente anunciado y publicitado, que sufre un lento desarrollo, muchos retrasos en su lanzamiento y, por ende, ve su continuidad amenazada por circunstancias bien internas, externas o ambas”. Hay que tener cuidado de no confundir vaporware con hype, ya que puede crear confusión su mal uso. En realidad, lo único que comparten estos términos es el sentimiento de decepción que trae consigo el hecho de que se demore o no salga un juego, en el caso del vaporware, o de que este no esté a la altura de las expectativas de los usuarios que han sido hypeados por las empresas -han llevado su ilusión por el producto a cotas más altas de las que podrá satisfacer el juego-, en el caso del hype.

El caso es que la historia de los videojuegos está llena de casos de vaporware tales como Duke Nukem Forever, todo un hito en esto del vaporware. El juego ganó los Premios Vaporware de Wired News en 2001, 2002 y en 2003 consiguió el premio de por vida por su perpetuo estado en vaporware. El juego finalmente fue desarrollado por Gearbox Software tras 14 años a la sombra debido a disensiones internas entre sus creadores, cambios de motor gráfico, cierres de estudio…

Pero realmente fue en la década de los ochenta cuando se habló por la primera vez  del vaporware -alrededor de 1984-. Además, es un término que se acuñó en el mundo de la informática, aunque puede servir al propósito de los videojuegos. El término se le atribuye a Esther Dyson, que emplearía dicho vocablo para referirse con cierto a escepticismo a Ovation, una empresa que recalcaba haber diseñado un paquete de herramientas mejor que el Lotus para así conseguir financiación mediante impresionantes demostraciones de producto que acabarían en nada.

Casos conocidos en el mundo de los videojuegos -que hayan caído o no en el olvido- pueden ser Starcraft: Ghost, Beyond Good & Evil 2, Outcast 2, FF XII-2, Shenmue 3, Project Milo, I am alive, Prey, el recién salido Diablo III, Daikatana, que en su caso tuvo mucho hype y además fichó durante años como producto vaporware… Como digo, hay muchísimos ejemplos. Otro rememorable es el de Half-Life 2, juego que sufrió constantes retrasos a los que hay que sumarle el robo de su código fuente por parte de un hacker, cosa que demoró aún más su salida al mercado, que no sería hasta noviembre de 2004.

Pero volviendo a la actualidad, el E3 sigue forjando leyendas en el vaporware al ignorar las empresas el fuerte tirón comercial que posee esta feria y que muchas están dejando morir, ya sea deliberadamente o no. Square-Enix, por ejemplo, se lleva la palma. Desde que fuese anunciada la Fabula Nova Crystallis como una nueva saga que compilase FF XIII, FF Versus XIII y Agito (ahora Type-0) en 2006, a Square-Enix le ha dado tiempo a sacar un FF XIII-2 antes de que el impresionante Versus XIII tenga fecha de lanzamiento siquiera, seis años después. Veremos si sale en diciembre como se dice.

Venga bonito, que ya queda menos…

Otra de los grandes dentro de la escena del vaporware es The Last Guardian, un proyecto maldito por todas las dificultades por las que ha atravesado Team ICO para sacar adelante su desarrollo; incluida la salida de Fumito Ueda, el genio tras ICO y Shadow of the Colossus, del estudio y de Sony, mecenas de su ex compañía. A día de hoy se desconoce su fecha de salida y si realmente verá la luz, aunque desde Sony aseguran estar dando su máximo esfuerzo. Kanbate o kudasai, Sony-chan!!

Como ya hemos visto, las causas por las que un producto acabe siendo vaporware son múltiples. Hay casos en los que son mera estrategia empresarial y algunas compañías solo hacen un anuncio extraordinario para perjudicar el desarrollo o comercialización de otros proyectos reales de la competencia, para conseguir financiación como ocurrió con Ovation y hace poco con Euclideon o bien para demostrar que sus departamentos de I+D siguen innovando como sucedió con el hipotético DualShock3 que fue descartado ante la negativa acogida del periférico por parte del público. Hay veces incluso que un producto predestinado a triunfar pasa a ser vaporware por llegar en el ocaso de una plataforma, esto es, cuando el cambio de consola es inminente y se deja para la próxima generación o, simplemente, no sale a la luz. Es lo que se habla sobre Agent, el exclusivo juego de Rockstar North para PS3 anunciado hace tres ediciones del E3. Y otros tantos se han quedado atrás por no cumplir con los estándares mínimos de un triple A, que suele ser el caso. El último que ha pasado por este varapalo es Prey 2, otra saga que ha pasado por un sinfín de obstáculos para ver la luz, ya que su primera entrega fue anunciada en 1995 y salió a la venta en 2006 para PC y Xbox 360.