Me apena enormemente que el primer videojuego al que me veo obligado a dedicar una crítica negativa en la sección de reseñas de Gamikia venga de la mano de Nyu Media, una distribuidora que me cae bastante simpática, gracias a su esfuerzo por divulgar (o “dar visibilidad”, como se dice ahora en Cursilandia) el muy interesante aunque oscuro mundo de los doujin games. Me consta además que esta gente ha traído títulos excelentes, como eXceed Collection, del que debería hablaros en otra ocasión, con más calma, y además piensa hacer lo propio con Ether Vapor Remaster, que es una auténtica maravilla, y con Fairy Bloom Freesia, que tiene una pinta estupenda también.

Desgraciadamente, me toca hablaros de Cherry Tree High Comedy Club, el garbanzo negro de su catálogo.

Cómo fundar un Club de la Comedia

En Cherry Tree High Comedy Club (CTHCC a partir de ahora) jugamos como Miley, una chica hiperactiva y payasa oficial de su clase (sin ánimo de ser despectivo) que, como no podía ser de otro modo, quiere fundar en su colegio un Club de la Comedia. Así, tal cual. Claro, que no lo vamos a tener fácil, ya que contamos con menos de mes y medio para convencer a al menos tres chavales o chavalas de nuestro entorno de que se unan a la noble causa de hacer reír a la gente al salir de clase, para así poder presentar un número mínimo de miembros que nos permita inscribir el club en el registro de actividades extraescolares en tiempo y forma. Y, sí, ese es, a grandes rasgos, el quid del juego: tirarse 40 días -en tiempo del juego- comiendo orejas.

La forma de hacerlo es la siguiente: a lo largo de esas 6 semanas cortas, haremos cinco nuevos amigos a los que podremos llevarnos al huerto. Charlando con ellos de manera informal, trataremos de averiguar qué temas de conversación les interesan más y qué temas les dan pampurrias, de entre varios posibles temas seleccionables, tales como moda, historia, política, animales… De lo que se trata entonces es de averiguar qué le pica a cada personaje y rascarlo en consecuencia en cuanto se nos presente la oportunidad.

Visión general de nuestras potenciales víctimas. Angelitos...
Visión general de nuestras potenciales víctimas. Angelitos…

Claro que Miley, nuestro avatar en el juego, debe de ser un poco cabeza hueca, ya que al principio se puede decir que prácticamente no tenemos tema de conversación, por lo que tocará rascarnos en el bolsillo en la librería local para cultivarnos un poco, para lo cual, a su vez, tendremos que realizar algún que otro trabajillo a tiempo parcial. Todo ello, además, sin abandonar nuestras obligaciones escolares.

Así, el empleo inteligente del tiempo y los recursos a nuestro alcance da como resultado mayores conocimientos, los cuales a su vez mejoran nuestras habilidades sociales, lo que nos permitirá profundizar en nuestras relaciones con nuestros nuevos amigos, conocerlos mejor y, en última instancia, logrará que se apunten a nuestra chorrada del Club de la Comedia. Hasta aquí, CTHCC promete. Luego vienen los “peros”, como veremos.

Miley corre como si tuviese un alacrán en los pantalones. Eso ya da que pensar.
Miley corre como si tuviese un alacrán en los pantalones. Eso ya da que pensar.

Lo opuesto a la interactividad

El sistema de juego de CTHCC, en un primer momento, parece bastante bien estructurado, como he expuesto más arriba, pero pronto comienza a hacer aguas. Para empezar, para hacerse con todas las revistas especializadas disponibles en la librería no se necesita una cantidad exagerada de dinero, ya demás éstas no se renuevan, con lo que el imperativo de currar para ganar dinero con el que culturizarnos un poco realmente sólo existe en los primeros compases del juego. Luego, a lo largo del juego, nuestra vida escolar sólo nos impondrá deberes en ocasiones muy contadas, y además podremos hacerlos en momentos del día en los que hacer ingeniería social de la buena no es posible (por la noche en casa, o en la biblioteca al salir de clase), por lo que la disyuntiva de “estudiar o comer orejas”, que podría dar para mucho, prácticamente no se da. A esto hay que añadirle el hecho de que hacer los deberes a tiempo no nos reporta ningún beneficio en ningún sentido (cosa que sí ocurre, por ejemplo, en la parte social de Persona 3), con lo cual nuestra motivación para robarle tiempo a nuestras relaciones sociales para dárselo a los deberes de clase se queda en el miedo al castigo por pecar por omisión, o sea, un poco coja. Por último, tenemos el factor fatiga: se supone que nuestra actividad diaria hace que suba nuestro indicador de fatiga, el cual se vacía parcialmente durmiendo, pero os aseguro que yo he estado toda la partida haciendo a Miley vivir a tope y jamás he tenido el más mínimo problema con esto de la fatiga, con lo que este posible obstáculo que podría haberle puesto algo de picante a CTHCC acaba resultando inexistente, hasta tal punto que a mitad del juego ya ni recuerdas siquiera que esté ahí.

En el mundo de CTHCC es posible cultivarse viendo la tele. Tele 5 no existe.
En el mundo de CTHCC es posible cultivarse viendo la tele. Tele 5 no existe.

Sin embargo, en mi opinión, y desde el punto de vista de la mecánica del juego, lo que de verdad mata a CTHCC es el hecho de que el jugador no toma parte activa en las conversaciones con los personajes no jugadores. Nos limitamos simplemente a elegir si queremos una charla informal para tantear al personaje en cuestión o un tema de conversación en particular para intentar subir un peldaño más en la escala de la seducción. A partir de ahí, no elegimos qué hacer ni qué decir, ni por dónde llevar la conversación; somos meros espectadores, lectores pasivos de un diálogo que, como más adelante veremos, a menudo será de besugos. Habrá a quien eso no le desagrade, pero para mí eso es lo contrario de la interactividad. Y sin interactividad no hay videojuego.

El tedio se apodera de todo

Si la mecánica del juego flojea, lo que de verdad es desolador es analizar el argumento. Y sí, ya he dicho en alguna ocasión que el argumento es un aspecto de los videojuegos que a menudo se sobrevalora, pero un juego de las características de CTHCC se apoya muchísimo en su guión literario, por lo que, si éste no es sólido, el juego entero corre un grave peligro de desmoronarse.

La premisa de la que parte la historia de CTHCC es bastante tonta, pero realmente eso no debería ser un problema. El verdadero problema es la forma en que el argumento evoluciona ante nuestros atónitos ojos.

Ni siquiera guiños como este salvan el juego.
Ni siquiera guiños como este salvan el juego.

Para empezar, no hay conflictos entre los personajes, de ningún tipo, todo es súper guay y todos somos súper-amigazos desde el principio hasta el final. No tengo nada en contra de los slice of life (me encantan animes como Lucky Star o Nichijou), pero si uno no aborda el género con sentido del humor o con algún otro elemento narrativo que mantenga el pulso de la historia, el tedio no tarda ni cinco minutos en apoderarse de todo. Y esa es la primera en la frente cuando jugamos a CTHCC: todo, es decir, diálogos, interacción de nuestro avatar en el juego con los demás personajes, desarrollo de las actividades en el día a día y la forma en que tenemos que lidiar con ellas, resulta enormemente insulso.

Otro elemento que debería ser un motor de la historia, y por tanto un elemento de inmersión del jugador en el juego y de implicación emocional con el mismo, son los personajes. Desgraciadamente, en CTHCC los personajes resultan también, aunque a ratos graciosos, bastante planos y aburridos. No hay nada en su trasfondo ni en su personalidad que te invite a profundizar en tus relaciones con ellos, nada que los haga creíbles, ni siquiera realmente divertidos o interesantes. Además, Miley, nuestra protagonista, resulta ser la menos interesante de todos, con sus razonamientos pueriles y su irritante histrionismo, lo cual, unido al detalle anteriormente comentado de que ni siquiera podemos elegir qué decimos en ningún momento de nuestras charlas con otros personajes (que es el eje del juego, a fin de cuentas), hace que nuestra identificación con ella sea prácticamente nula. Que oye, por 10 € que cuesta el juego de salida uno no esperaba un nuevo Mass Effect, pero tampoco bostezar dos docenas de veces por hora.

Único momento del juego en el que nuestra intervención realmente cuenta. No es coña.
Único momento del juego en el que nuestra intervención realmente cuenta. No es coña.

En una incómoda tierra de nadie

Podría uno pensar que CTHCC no es la clase de juegos a los que un tipo de mi edad debería jugar, y que está dirigido a un público infantil, o que al menos a dicho público podría resultarle más interesante. Bueno, sí, podemos aceptar pulpo como animal de compañía, pero a mí me parece que en ese caso los guiños a videojuegos clásicos que pueden leerse en algunos de los diálogos del juego (y que sólo vamos a pillar quienes estamos en la treintena o superándola) estarían un poco fuera de lugar en tal caso, por no hablar de que algunas líneas de diálogo y ciertas reflexiones de algunos personajes se me antojan -si me pongo en plan mojigato- poco edificantes.

¿Tú eres pro-Ana o pro-Mía?
¿Tú eres pro-Ana o pro-Mía?

Lo que sí está claro es que CTHCC no es un juego muy adecuado para un público adulto tampoco, por todos los motivos anteriormente expuestos.

Dejando a un lado cuestiones relacionadas con la edad de su público objetivo, CTHCC se encuentra en otra incómoda tierra de nadie: la de los juegos japoneses adaptados a un público occidental de acuerdo con la metodología descrita en la norma ISO-14-408-B, también conocida como “Artículo 14” o, más comúnmente, “Por Mis Huevos Toreros”. La gente de Nyu Media, en su traducción y adaptación, ha decidido situar la acción del juego en alguna pequeña ciudad de Estados Unidos y cambiar de nombre y de nacionalidad a todos los personajes, con bastante poca fortuna en algunos casos (¿Sara Croft? ¿En serio?). ¿Que en el original japonés hay una estudiante de origen anglosajón fascinada por todo lo nipón cual bloguero friki? La convertimos en sueca americanófila y aquí primero paz y después estanterías de Ikea.

Claaaro, como en Estados Unidos no hay rubias...
Claaaro, como en Estados Unidos no hay rubias…

Todo esto no sería demasiado terrible si no fuese por el aspecto inequívocamente japonés de algunos escenarios del juego e incluso de algún personaje. Esto incluye un jodido santuario sintoísta, con su torii y su cajón para las donaciones y su miko grimosa. Me hago cargo de lo profundamente gilipollas que es ese razonamiento (bastante común) de que ver anime o leer manga te convierte por arte de birlibirloque en un experto en cultura japonesa (si así fuera, yo ya tendría una puta cátedra en la Tokyo Daigaku, os lo aseguro), pero sí que es cierto que, mejor o peor, te familiariza con algunos conceptos o cuando menos hace que te suenen vagamente. Si tenemos en cuenta que es bastante evidente que el público objetivo de CTHCC y, en general, de casi todo lo que vende Nyu Media, es más o menos aficionado a ver anime o leer manga, esta occidentalización por el ya mencionado Artículo 14 simplemente no se entiende. ¿Que querían llegar a un público más amplio, más allá del aficionado al cómic y a la animación japonesa? ¿Con una visual novel con un aspecto netamente moe que jamás va a atraer a otro público que no sea precisamente ese? Sigo sin entenderlo, de verdad.

Hoy en "Cosas Cogidas Por Los Pelos... "
Hoy en “Cosas Cogidas Por Los Pelos… “

Acabemos con esto de una vez, por favor

Insisto, es una pena que mi primer juego de Nyu Media reseñado sea un pestiño al que no he tenido más remedio que poner a caer de un burro. De verdad que lo siento, pero no cuela. CTHCC es un juego bonito y con algunas notas de color en forma de guiños frikis, pero, en líneas generales, enormemente aburrido e incapaz de mantener el interés del jugador durante más de un par de horas, siendo generosos. Y, por si esto fuera poco, la deriva e indefinición de Nyu Media a la hora de decidir a quién demonios quería venderle este invento no ayuda en absoluto. Ojalá pronto pueda dedicarle a esta distribuidora un artículo un poco más alentador (aún tengo que echarles unas cuantas horas a la trilogía eXceed, y ya os anticipo que la cosa promete), pero de momento esto es lo que hay.

Nuestro compañero JMV murió un poquito por dentro al ver esto.
Nuestro compañero JMV murió un poquito por dentro al ver esto.