Siguiendo la no intencionada tradición de alternar cada semana un Sábado Indie lisonjero con otro despiadadamente crítico, esta iba a ser en principio una entrada con el simple objetivo de darle cera a, junto con Skyrim, el juego más sobrevalorado de 2011: The Binding of Isaac.
Luego pensé que por qué centrarse exclusivamente en el último juego de McMierdas si el anterior, Super Meat Boy, también era malo como un dolor, por lo que decidí confeccionar un combo con ambos títulos. Hasta que finalmente empecé a indagar y a experimentar con todos sus juegos para comprobar si acaso no era él el responsable de dar a luz tantos ñordos infames.
Es primavera. Atardece lentamente en la loca California de los años 80. Un niño juega en el parque mientras su madre, sentada en un banco cercano, cotillea con las amigas. El niño, subiendo la escalera de uno de los columpios, pierde el equilibrio y se calza una hostia del quince contra el suelo. La madre, en lugar de socorrer al pobre infante, sigue de charleta.
Con la sangre manando a borbotones de su cabeza, el pequeño chaval desarrolla en ese mismo momento un trauma infantil que le infundirá la imperiosa necesidad de ser el centro de atención de todo el que le rodee durante el resto de su existencia.
Desconozco si lo que acabo de relatar es una imagen aproximada de algo que le pudiera haber sucedido realmente a Edmund McMierdas en algún momento de su tierna infancia. En caso afirmativo, la historia explicaría muchas de las cosas que vinieron después.

McMierdas, que comenzó su carrera dibujando cómics para la escena independiente californiana encerrado en su casa cual hikikomori, pasaría poco después a colaborar en Newgrounds, el portal Flash por excelencia, donde participaría como diseñador, animador y programador en varios títulos menores.
Huelga decir que Gish, el que fuera su primer juego serio allá por 2004, era un plataformas normal y corriente con el que uno hasta se lo podía llegar a pasar realmente bien, en el que encarnábamos a una suerte de blandibú negro cuya consistencia podíamos tornar más sólida o más líquida dependiendo de las necesidades de cada puzzle.
Tras Gish colaboraría con Alex Austin diseñando Blast Miner, un The Incredible Machine pasado de rosca donde en vez de diseñar máquinas de Rube Goldberg había que crear circuitos explosivos con los que sacar oro de una mina. Nada demasiado original. Ni demasiado divertido, dicho sea de paso.
Después vendría la locura envuelta en formato Flash, en la que los primeros en hacer acto de presencia serían Tri-achnid y Carious Welting.

En Tri-achnid, tomando el rol de una araña, teníamos que reunirnos de nuevo con la familia arácnida de la que habíamos sido vilmente apartados. Por desgracia, lo único más aburrido que el argumento y el propio juego era el absurdo sistema de control con el que hacíamos caminar a nuestro bicho, moviendo de una en una sus patas arrastrando el ratón sobre ellas. Repetimos: de una en una.
Es en Carious Weltling, sin embargo, donde se empiezan ya a vislumbrar las consecuencias de aquel ficticio incidente en el parque. Un simple y ordinario matamata de scroll vertical donde la supuesta gracia residía en manejar una deforme cría de pájaro que, entre eructos, escupía y vomitaba sangre para acabar con sus enemigos. Muy transgresor todo.
Igual que Clubby the Seal, el juego en el que la caza de focas daba un giro de 180º y era un ejemplar bebé del simpático mamífero quien se encargaba de teñir el monitor de rojo destrozando cabezas humanas con la ayuda de un bate de béisbol.
Ya en 2007, McMierdas publica Cereus Peashy, un plataformas donde también se empiezan a intuir esas líneas y ese diseño tan característicos suyos, y que seguirían evolucionando en otros títulos posteriores como Viviparous Dumpling, en el que controlamos a un óvulo fecundado en busca de esperma que comer; o como en Cunt / The C Word, donde directamente somos una picha que ataca a una vagina con cara de perro a base de pollazos y micciones, mientras se van sucediendo pantallas con nombre de enfermedad sexual.
¡Jaja! ¡Pero qué genio es, el tío!
Por suerte, un oasis de placentero relax se asentó en algunos de los juegos de McMierdas entre 2008 y 2009, y pudimos, quién lo hubiera dicho, disfrutar de Coil, un título experimental sobre la vida y la muerte tan digno como Today I Die; Time Fcuk, un plataformas realmente interesante; o Aether, una fábula infantil en la que un niño se dedica a explorar planetas montado en un pulpo como si de un Principito de Exupéry se tratara.

Lamentablemente, McMierdas vuelve a sus fueros tan solo un año más tarde y se saca Spewer de la manga, otro plataformas (y van…) donde deberemos regurgitar todo lo que llevemos dentro del estómago con el afán de propulsarnos por cada nivel.
Y mientras, entre tantas vísceras y vómitos, empezaba a destacar sobremanera uno de los juegos que McMierdas había publicado en 2008, Meat Boy, y que en 2010 dejaría de ser un juego Flash para navegadores para empezar a ser vendido como un juego hecho y derecho en PC, Mac y XBOX360.
En Super Meat Boy, que así se llamó el engendro, éramos el típico cacho de carne viva que debía rescatar a la típica novieta secuestrada por el típico archienemigo. Y con un nivel de dificultad sacado de las mismísimas entrañas del averno, debíamos completar cada pantalla no sin fenecer antes unas 30 o 40 veces en el intento, hasta perfeccionar por completo nuestro paso por la misma.

Estadísticas de Steam en mano, se me hace realmente complicado entender a los defensores de un juego que tan solo el 6.8% de los compradores ha logrado completar al 50%, y cuyo porcentaje baja a un drástico 3.5% si hablamos de terminar el 100% del juego.
Los dibujos serán bonitos; ver la repetición de todas las muertes al pasarnos cada nivel será divertido; las referencias y homenajes a otros juegos nos tocarán nuestra fibra nostálgica y nos hará gracia ver el reguero de sangre que dejamos por el suelo y las paredes a nuestro paso, pero me niego a creer que un juego cuyo único leit-motiv es tocarle los huevos al jugador pueda ser considerado un buen juego.
Por desgracia, el público, que en ocasiones como la que nos ocupa actúa cual enjambre de moscas rondando una hez, es quien tiene la última palabra.
Y Edmund McMierdas, consagrado ya como influyente desarrollador indie, no esperó más que un año para perpetrar su de momento último truño: The Binding of Isaac.

Si para lograr sacar adelante a juegos mediocres McMierdas necesitaba llamar la atención cual criajo con los ya manidos rastros fecales, vómitos, charcos de sangre y referencias sexuales, en The Binding of Isaac arma un cóctel con todo ello y le añade a la receta el nunca lo suficientemente usado recurso le-meto-un-poco-de-religión-por-aquí-y-lo-tenemos-vendido-señora.
The Binding of Isaac es un juego tedioso como pocos después de las dos primeras partidas de rigor; el sistema que genera cada cueva al azar en cada nueva partida es ineficaz hasta límites insospechados; el pseudohomenaje a Zelda es tan fútil como innecesario; el control del personaje es una auténtica basura y la estrategia para atacar a cada enemigo es prácticamente inexistente, al igual que la recompensa que proporciona el terminarlo de cabo a rabo.
Y sin embargo, al igual que Super Meat Boy, lo volvió a petar a lo grande.
Ciertamente, hay que reconocerle el mérito en algo a McMierdas: la capacidad de someter al jugador a una regresión hacia su más tierna y descerebrada adolescencia, en la que ver un poco de sangre, mierda, o algo que se saliera relativamente de lo normal o del buen gusto, nos hacía sentir como unos chicos malos.
Debe ser eso. Tiene que ser eso. Porque no me creo que alguien con más de quince años sea tan tonto como para no ver más allá de la provocación como forma de ocultar el resto de carencias.
Que en el caso de Edmund McMierdas son muchas.







Yo he de decir que, sin haber jugado aún a The Binding of Isaac, solo he leído cosas buenas del mismo (hasta ahora XD) y en lo que no estoy de acuerdo para nada contigo es que Super Meat Boy sea un mal juego. ¡Si es la polla!
Cuando escribía para un conocido blog del mundillo, lo analicé y le di un 9/10 de nota. Sí, a mi me gusta mucho el “engendro” y sus derivados: http://electricomaldito.com/cheeseman-el-clon-de-super-meat-boy-para-ios-y-android/ porque me recuerda a esos juegos simples y difíciles sin pretensiones que entretienen sin recurrir a desvaríos filosóficos y tramas complejas. Está claro que es otro tipo de diversión, básica y rudimentaria. Pero, eh, sobre gustos colores.
En serio, sobre si el trabajo de este señor está sobrevalorado o no, ni idea, no me considero experto en estas lides. Pero algo bueno tendrá que tener, ¿no?
Hombre, claro que tiene cosas buenas, lo comento por ahí además (Gish, Coil, Time Fcuk y Aether). Pero es que por extensión también he dejado fuera muchos otros juegos igual de malos y que en conjunto configuran una carrera bastante mediocre, por lo que la única conclusión posible es que solamente destaca por ese afán provocativo.
Y Super Meat Boy, pues hombre, está bien los primeros tres o cuatro mundos. Después, sencillamente, es absurdo.
Los apellidos con Mc son el BIEN.
Dicho esto, me alegra ver que no soy el único que cree que Super Meat Boy es un juego regulero, mejorando lo presente.
The Binding of Isaac no lo he jugado porque no me atrae en absoluto lo visto… me parece una mierda AJJAJAJJAJJAJ
JAJA. Ha hecho un chiste con “mierda”. Edmund está buscando a gente con un humor fresco como el suyo para desarrollar sus próximas perlas interactivas. Le paso su correo por privado. Visto lo visto, es un trabajo con futuro.
Que por cierto, no lo he comentado en la entrada, pero dentro de diez días sale el DLC de The Binding of Isaac en el que, entre otras cosas, viene incluído el final definitivo del juego. Estos EA y Capcom, siempre jodiendo al usuar… VIVA EDMUND.
Si ha tenido éxito de ventas por algo sera. Digo yo.
Conseguí el Isaac en ofertas Navideñas por Steam por apenas 1€ y la verdad es que me ha sido el juego al que mas horas he jugado en Steam. Muy recomendable si estas dispuesto a afrontar un reto.
Siempre es por algo. Pero que algo se venda mucho no quiere decir necesariamente que sea bueno.
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En mi opinión, la carrera de McMillen es mediocre, y sus juegos no son la gran cosa que todo el mundo dice que son.
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Super Meat Boy es un buen plataformas, pero llega un punto en el que el juego se vuelve absurdo. Y The Binding of Isaac simplemente no hay por dónde cogerlo, aunque 1€ es un precio más que justo para lo poco que ofrece.
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Hay gente por ahí que me llama lerdo entre otras cosas y que piensan que esto lo escribo porque soy muy malo jugando a estos títulos, pero no es así. De hecho me considero bastante bueno jugando a SMB con un mando de PS2 conectado al PC, incluso en el mundo oscuro, donde la cosa se complica sobremanera.
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Pero eso no quita que los juegos no me gusten, y así lo hago saber, y no creo que sea necesario repetir cada dos párrafos “opinión personal” en mayúsculas y negrita.
Supongo que con tus párrafos te refieres a lo que comentamos hace unos días por mi foro. No dejé nada por aquí porque tampoco me gusta desvirtuar un tema, pero ya que estamos…
En principio me parece de un mal gusto tremendo esa falta de respecto hacia el señor Edmund con la forma con la que has modificado su apellido. Pero es que para rizar el rizo haces una comparación muy fea hacia los seguidores del ‘Super Meat Boy’ con la frase “Por desgracia, el público, que en ocasiones como la que nos ocupa actúa cual enjambre de moscas rondando una hez, es quien tiene la última palabra.”
En fin…
Que la carrera de Edmund te parezca mediocre es algo personal y que se puede respetar. No las formas expresadas arriba, junto con otras que ya ni me molesto en contestar.
Jarkendia, creo que tengo que discrepar contigo.
La gente a día de hoy se rasga las vestiduras por menos de nada. ¿Realmente es tan deleznable decir que “el públio actúa cual enjambre de moscas rodeando una hez”?. Creo que el silogismo es más que apropiado teniendo en cuenta que gran parte del contenido gráfico del juego consiste en heces, literalmente. Así que sí, el público podrían ser moscas (te lo dice alguien que ha metido unas cuantas horas a Isaac). ¿Me ofende que me hayan llamado mosca?. Pues no oye. ¿Es el señor Jesús Valera un hombre despreciable por la comparación? Pues tampoco, digamos que tiene un estilo peculiar. Un estilo que consiste en decir su opinión sin tapujos. Qué desfachatez.
De verdad, creo que la gente debería dejarse de mojigaterías. Esto es un texto, por amor de Dios. Y sobre videojuegos, por amor de Dios. Tomésmolo como lo que es, que para ofendernos y molestarnos ya tenemos ahí a los de arriba dándonos por el saco continuamente.
Hombre, vamos a ver. Obviamente con mi post no pretendía contentar a los fanboys de McMillen, así que me parece normal que no os guste el calificativo McMierdas que, por contra, a la gente que ni le va ni le viene, le ha parecido hasta gracioso. O no. Es cuestión de gustos. Ha habido quejas al igual que ha habido felicitaciones.
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Aun así, sinceramente, no me parece ninguna falta de respeto llamar McMierdas a un tío que se dedica a dibujar mierdas en sus juegos para llamar la atención. Si en vez de a dibujar sangre y excrementos se dedicara a dibujar algodones de azúcar y arcoiris, probablemente le hubiera llamado McMoñas o algo parecido. No es nada personal. Pero si quiere destacar por algo, me parece conveniente reconocerle ese algo.
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Y bueno, lo otro es una simple alegoría. Como le decía a Serhus, que algo se venda mucho no quiere decir necesariamente que sea bueno. A mí los juegos de McMillen me parecen bastante mediocres y que The Binding of Isaac haya tenido ese nivel de ventas me parece lo que me parece, y en base a eso escribo mi opinión.
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Que, como repito, entiendo que no guste precisamente al sector de gente que compra los juegos de este tío, pero bueno. Tiene que haber de todo. Gracias por comentar en todo caso
Pero QUE MALA que es la envidia! JAJAJAJAJA
¡Ah! ¡Ya tardaba en salir a la palestra el absurdo argumento!
http://reflexionesdeuntipoconboina.blogspot.com.es/2012/03/oda-al-odio-o-callate-envidioso.html
Que sí, que sí… lo que tú quieras. Pero se te ve el plumero a leguas de distancia. Envidioso. Reconócelo hombre, que no pasa nada.
Es evidente luego de leer la nota que su autor nunca en su vida diseñó un juego ni indagó más allá de lo evidente el modo en que un juego es un sistema de mecánicas interrelacionadas que lo transforman en una máquina de experiencias, ya que armar y equilibrar algo tan complejo como The Binding of isaac no es algo trivial en absoluto. Además de lograr una perfecta fusión entre el oscuro género de los roguelikes con algo más light como zelda no es algo que cualquiera podría haber hecho. La literalmente gigantesca variación de combinaciones de stats que da la gran cantidad de items en el juego sin que la mecánica se rompa es un logro en si mismo. Y me refiero acá sólo a la parte de diseño, ya que la parte de programación es también todo un logro, pero no involucra a McMillen.
La crítica sería un poco más sólida si pudieras indicar dónde estan las fallas, qué es lo que transforma al juego en malo, no sólo quedandote en la descalificación “porque sí” que ronda absolutamente toda la nota. Creo que criticar el estilo de arte de McMillen y tomarlo como argumento para decir que el juego es malo, o que la gente los juega para ver mierda y sangre caricaturizada, deja ver lo amateur de tu crítica y tu falta de criterio a la hora de valorar un juego por lo que realmente es.
Creo que debe indagar en la nota más allá de lo evidente, dado que hablo de algo más que de heces y charcos de sangre.
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La mecánica de Binding of Isaac es siempre la misma, disponga de los items de los que disponga. Mecánicas interrelacionadas, máquina de experiencias… si usted es un diseñador de videojuegos pues me lo creeré. Yo de momento solo los juego, y en base a eso, a mí The Binding of Isaac me parece un juego horriblemente aburrido y así lo hago saber. Si a usted le gusta, felicidades. Disfrútelo hasta la saciedad.
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Por lo demás, si lo único que ha leído es que digo que es malo porque hay cacas no diré mucho más en este comentario, porque escribir para que no me lean no entra dentro de mis hobbies.
¡Cuanta razón hay en tus palabras!
Mira que estoy enganchado al dichoso juego, pero anda que no ha habido veces (muchísimas) en las que he pensado que el oficio de su madre era el mas antiguo de la humanidad…
¡Saludos!
(Me refiero a TBI)
Gracias, amable comentarista
pues yo solo he jugado los dos ultimos, y el de isaac me entretuvo un poco, es divetido, pero tan poco tanto como para hacerle una estatua a este señor, el de meat boy, me parecio divertido los primeros niveles, pero agregar una dificultad endemoniada despues es absurdo, es cierto que muchos dicen que la dificultad es lo que hace a un juego divertido, pero demasiada frustra, y deja de ser divertido, hay mejores juegos sencillos como bit trip runner, o el de i-fluid que tambien tienen buena dificultad. sus juegos de este señor son entretenidos por un momemto pero no de principio a fin.
¡De eso va la cosa! Aunque obviamente algo exagerada, la finalidad de esto no era otra que decir que este tipo no es para TANTO. ¿Que tiene juegos entretenidos? Sí. Pero vamos, que no va a revolucionar la industria con sus creaciones y su ejército de fanboys.
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¡Gracias por comentar!
Venga Jesús, dejate ya de jueguecitos nene! A cenar! Que siempre has sido un envidiosilloooooooo!!! A que te castigo sin ver la tele, eh? Ayyyyyyyy
Hola amigos.
Lo confieso: Soy un puto amargado envidioso.
Si por envidia entiende el querer hacer muchas de las mierdacas de juegos que ha parido McMillen, en lugar de hacer otras maravillas como de las que hablo cada quince días en la sección Sábado Indie… ¡pues tiene usted toda la razón! ¿¡Quién va a querer envidiar algo bueno pudiendo envidiar algo malo!?
La verdad, creo que más de una persona ha malintepretado totalmente este texto (o no lo ha acabado de leer, siquiera). Lo que pretende el autor es decir que McMillen no es para tanto, y que si bien sus juegos son entretenidos, su forma de llamar la atención de la gente es mediante la escatología.
Y ojo, digo entretenidos, pero sólo un rato (como bien se indicó varias veces) porque muchos coinciden en que a medida que se avanza se entra en la repetición de mecánicas que, curiosamente, es algo que se critica mucho en los juegos AAA, pero en este por ser indie parece que no.
Me sorprende como mucha gente parece no haberse dado cuenta de que en el texto se juega con recursos como la ironía, y que se está reconociendo que el autor sí ha hecho cosas buenas, aunque no son las que todo el mundo referencia.
Por último, he de decir que no puedo evitar pensar que la gente está usando lo de la envidia como recurso fácil para desacreditar al autor, pues no encuentran una forma de hacer una réplica razonada y prefieren recorrer a métodos más propios de un cani que hace bullying que de una persona civilizada.
Es muy triste como en este mundillo, cuando alguien se topa con una opinión que difiere de la suya, prefiere recurrir a cualquier método para desacreditarla antes que rebatirla con razonamientos. Parece que la mentalidad de la inquisición sigue vigente hoy en día.
¡Gracias! Parece que después de veintipico comentarios alguien ha entendido la entrada xD
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¿Son entretenidos algunos juegos de McMillen? SÍ. ¿Son para tanto? NO. ¿Necesita llamar la atención escatológicamente y con retro-referencias para que no pasen tan desapercibidos como el 90% de los juegos flash de internet? OBVIO. ¿La opinión videojueguil de la gente actúa en gran medida como una gran cámara de eco? POR SUPUESTO.
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Prueba de ello es que Time Fcuk es un quintillón de veces mejor que Super Meat Boy y Binding of Isaac y ahí está, comiéndole la mierda. Incluso dudo que muchos de los flipados de los dos últimos trabajos de McMierdas, entre ellos varios de los comentaristas de por ahí arriba, sepan de su existencia.
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Es lo que hay.
Buah, acabo de jugar otra vez a TBI despues de unos meses (lo deje por cuestiones de salud mental) y me he acordado de este articulo.
Me he reido tanto o mas que la primera vez. Que arte tienes escribiendo, jodio. Lo que no entiendo es como la gente se puede quejar de lo que dices, ya que son verdades como puños. Y bueno, solo es eso, un texto, una opinion.
Vuelvo a decir que TBI es un juego que me gusta, pero con el que acabo muy mal de los nervios (debo ser masoquista). Lo veo como uno de esos juegos en plan buscaminas o solitario, que los coges para pasar 10 minutos y terminas perdiendo media tarde… para no conseguir nada.
Opino que es tan aleatorio, y mas ahora con “the wrath of the lamb”, que es casi imposible conseguir una combinacion de elementos lo suficientemente decente como para adaptarte a la progresion de dificultad, y creo que eso es lo que hace que sea una mierda de juego (aunque me guste).
Bueno, dejo de divagar.
¡Un saludo y que sigas escribiendo mucho!
¡Gracias por el comentario! Yo tampoco entiendo cómo la gente puede tomarse este texto tan en serio, pero bueno. ¡Es lo que tiene que alguien en internet se meta con algo que a ti sí te gusta!
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Por lo demás, pienso igual que usted sobre el juego. ¡Y gracias de nuevo! Últimamente no me prodigo mucho escribiendo; a ver si cambia un poco la dinámica. ¡Un saludo!
tio lo tuyo debes de recordar que es una opinion para un blog. y no difundirlo como tu ley .
pero igualmente tu opinion no vale ni una mierda digital del binding of isaac ,mas que nada por que parece la opinion de un criajo lloron que no es capaz de avanzar por el juego y pagas con el juego tu mosqueo
posdata para mi opinion estas bastante gordo se muestra en tus fotos y si tienes novia o es ciega o es tu mano derecha
arrivederchi amigos
No se si lo que escribes es por trolear a la gente o si simplemetne eres estupido.