Una transcripción obtenida por la página web Giant Bomb ha revelado las intenciones de Activision de introducirse en los ordenadores personales de los antiguos jefes de Infinity Ward, Jason West y Vince Zandella, algo antes de la salida de ambos de la compañía.

Esta operación, llamada internamente con el peliculero nombre de “Project Icebreaker”, tenía como objetivo localizar información delicada sobre los dos trabajadores de Infinity mediante el hackeo de sus ordenadores, correos electrónicos y teléfonos.

Según los datos obtenidos por Giant Bomb, Thomas Fenady, ex director de IT de Activision, recibió una petición de George Rose, representante legal de la compañía, para que entrase en los ordenadores de West y Zampella. Fenady ha admitido que recibió esta petición por parte de Rose, declarando que este le pidió que buscase mierda sobre Jason y Vince porque queremos deshacernos de ellos. Aparentemente, el director le prometió que Bobby (Robert Kotick, presidente de Activision) le protegería en caso de ser pillado y que no se preocupase por las repercusiones.

Tras no conseguir ayuda por parte de Microsoft ni por InGuardians (una compañía encargada de seguridad informática) para llevar a cabo la acción, Fenady afirma que Activision se planteó incluso fingir un incendio con el objetivo de tener tiempo para husmear en los ordenadores.

El próximo 29 de mayo se realizará un juicio entre las dos compañías, después de que West y Zandella acusasen a Activision de despido improcedente.