La beta pública Diablo III, de la que pronto tendremos las primeras impresiones, ha sido la confirmación de un sueño: el juego de Blizzard ya está aquí. El 15 de mayo está a la vuelta de la esquina y por fin saldrá la tercera parte de uno de los RPG más influyentes de los últimos veinte años. Y no hablemos de Guild Wars 2, que este fin de semana estará disponible en beta abierta para todo usuario que se registrase en su día. Este fervor por probar los nuevos triples A para PC nos ha llevado hoy a hablar de la fase beta, “estado o versión de un juego avanzado en su desarrollo, y jugable a pesar de los fallos que encontremos, que puede ser probado por un grupo de personas más o menos limitado, dependiendo de la tipología de esta, habiendo betas cerradas y abiertas”.

  • Beta cerrada -closed beta-: prueba del software dentro de un grupo de control restringido y limitado a “x” individuos según los intereses de la compañía.
  • Beta abierta -open beta-: software inacabado, aunque generalmente más pulido que el de la beta cerrada, dirigido al público general. Únicamente limitada por la capacidad de los servidores. Aquí se suele calibrar especialmente este último apartado para conocer el número de usuarios y añadir así más o menos servidores, mejorar la latencia, etc.

Matizar que rara vez se cobra por jugar una beta o se paga por ello -a no ser que sean jugadores contratados [beta testers] para detectar bugs-, ya que en estos proyectos se tiene por bandera el espíritu altruista de internet, dejando la opción de jugar o no como algo de libre elección, simplemente supeditado por el número de suscriptores y fechas que imponga la desarrolladora.

Reconocer una beta no es una tarea complicada, ya que esta suele ir identificada bajo el nombre de beta, betatest, preview o technical preview (TP). Entrando ya en detalle, la beta de un programa de software responde a la segunda fase de desarrollo de dicho programa. Precedida por la etapa alpha -la primera-, beta es la segunda siguiendo la nomenclatura del alfabeto griego. Es fácilmente identificable dentro del software por ir adherida al número de la versión la letra “b”. Por ejemplo: Google Chrome 17.0b. Del mismo modo, no existen más versiones o nomenclaturas correlativas al alfabeto griego, ya que sobre la misma beta se trabajarán los errores para conseguir la versión final del juego o programa. Es decir, cuando se llega a la fase beta se produce un parón en la producción de nuevos elementos adheridos a este software para trabajar sobre los presentes que necesiten de reparación. Y, aunque la versión sea lo suficientemente estable, habrá aún errores de programación que persistan como cuelgues o crashes, bugs y detalles relativos a la optimización.

Mientras los creadores arreglan en orden de importancia decreciente -de más importantes a menos- los posiles fallos, se produce en algún momento el lanzamiento de la beta -ya sea abierta o cerrada- o, como se denomina en inglés, beta release. Es entonces cuando los usuarios tienen una doble misión, que es, por un lado, reportar posibles bugs, ypor otro, y no menos importante, quedarse con un buen sabor de boca con el producto. Algo que, por ejemplo, Diablo 3 consiguió este fin de semana. A estos jugadores se les denominará betatesters. 

Una vez que la compañía ha pasado varias pruebas de fuego y está cerca de lanzar su producto, podemos disfrutar unas semanas antes de su beta abierta, o lo que viene siendo una demo, prácticamente. La única diferencia es que esta open beta es crucial para los desarrolladores porque podrán medir la capacidad y rendimiento de sus servidores, así como la latencia de esta. Poniendo otra vez como ejemplo a Diablo 3, este fin de semana Blizzard pudo ver que tendrá que añadir obviamente un buen número de servidores más. Algo muy importante de cara al estreno de un juego donde el multiplayer es básico. Call of Duty: Modern Warfare, por ejemplo, también ha realizado estas pruebas y ha lanzado betas abiertas de sus juegos para comprobar el rendimiento de los servidores ante una avalancha de jugadores, pues hablamos de un título que supera los cuarenta millones de usuarios activos en la red.

Uno de los errores más típicos en una beta con tanta afluencia de gente. Blizzard ya sabe que antes del día 15 hay que trabajar con los servidores, tal y como reportaron miles de usuarios que no podían acceder a la beta sino después de muchos intentos.

Por último, aparte de reportar bugs de buena fe, los usuarios más entregados se suelen dirige a los foros para sugerir algún cambio deseable en las mecánicas de juego. Compañías como Blizzard, con un excelente servicio al cliente, que fideliza y tiene en alta estima la opinión de los usuarios, por lo general, suele atender estas demandas, aunque ello no significa que modifiquen nada, pues, como hemos dicho, en la beta lo principal es arreglar lo que está mal y dejar de lado el nuevo contenido que, generalmente, aparecerá en futuros DLC, si es que el juego cuenta con ellos.

Si os ha interesado el artículo y queréis familiarizaros con las etapas de producción de los videojuegos no dejéis de leer el genial artículo elaborado por el equipo de Game Over para Eurogamer.