Ya lo comentábamos hace un mes en El Lexicón VII a raíz del artículos sobre el cel-shading: los crossover están de moda. Solo hay que ver la acogida que han tenido Street Fighter X Tekken, Ultimate Marvel vs. Capcom 3 y, ahora, Project X Zone, un crossover de los personajes de Namco-Bandai, Capcom y Sega. Lo curioso de Project X Zone es que dejará de lado el género de la lucha para adentrarse en el RPG, algo, sin duda, novedoso dentro de la tendencia general. Aunque  no es la primera vez que se ve, ya que, desde la década de los ochenta, llevamos viendo cómo personajes de distintos juegos convergen en títulos de varios géneros para dar así lugar a nuevas franquicias que explotar.

Veremos en este RPG luchando, codo con codo, a personajes de Namco-Bandai como Jin Kazama; de Capcom a Chris Redfield, entre otros y de Sega a la reportera espacial Ulala.

Para desmitificar un poco más este tipo de juegos, diremos que el género de la lucha no fue, ni muchísimo menos, de los primeros en los que se apoyarían los crossovers. Allá por 1988 se verían juegos como Parodius o Konami Wai Wai World, títulos pertenecientes a los géneros shooter y plataformas, respectivamente, ya que, en contra de lo que muchos opinan, el crossover no es un género; es un concepto. Un concepto que se da en varios medios, como por ejemplo, los cómics, donde Los Vengadores es de los más famosos y Las Tortugas Ninja conocen a Archie una de las cosas más bizarras que he visto. En las series hemos visto, recientemente, que Dos hombres y medio compartirán escena con CSI y en anime Gintama con Sket Dancer; en el cine son de sobra conocidas las sagas bochornosas sagas del corte Alien vs. Predator.

La mayoría de estas estrafalarias combinaciones provienen de la imaginación de aficionados que se plantean preguntas tales como: “¿Quién sería el vencedor en una pelea a cara perro entre Ichigo y Naruto?” “¿Y entre Lobezno y Ryu?” Aquí, evidentemente, hay una oportunidad comercial maravillosa para las compañías que cuentan con la licencia de los mayores héroes infantiles como la Marvel, Capcom y otras empresas de animación que participan en videojuegos como Tatsunoko o Disney, por poner un ejemplo. Materializar las aspiraciones de un niño siempre es un negocio e incluso con los más mayores, que también deseamos ver a un personaje muy querido dentro de una maravillosa saga de lucha, como ha hecho Soul Calibur con Spawn, Heihachi Mishima, Link, Darth Vader, Yoda y Ezio Auditore.

Así pues, lo más fácil y lo que más demandaría el público serían los combates, es decir, el género de la lucha. Los enfrentamientos, como epicentro de las series de acción y momento álgido de la animación, serían todo un espectáculo visual que materializaría en sueño de los jóvenes deseosos de resolver la eterna pregunta de quién es el más fuerte. Esta fiebre por manejar a cualquier personaje de ficción en una batalla en dos dimensiones alcanzaría tal punto que se crearía un crossover no oficial, de libre creación, abierto a todo el mundo. Entre 1997 y 1998 nacería M.U.G.E.N..

Como hemos dicho, cualquier personaje tiene cabida en esta plataforma libre; solo hay que crear el PJ y subirlo para compartirlo con los demás. ¿Quién no querría tener al pollo gigante de Padre de Familia? Lo peor es que está en el plantel de la imagen…

Creado por la empresa Elecbyte, este programa incluía las herramientas necesarias -incluido un motor gráfico- para materializar las fantásticas peleas en 2D entre todos  los personajes imaginables -y no necesariamente de ficción, pues veremos a algún George W. Bush y demás-. Así, M.U.G.E.N. ha creado, a lo largo de los años, una vasta comunidad de jugadores que comparte creaciones de todo tipo -personajes, escenarios…- dando lugar al mayor y más variado crossover no oficial del mundo. Aunque no sea del agrado de las compañías, aquí se ha hecho un gran esfuerzo por recrear desde cero -sprite a sprite- a personajes populares que no salieron en ningún videojuego.

Por ende, y tras lo expuesto, podemos decir que existen varios tipos de crossover, aunque no hay una catalogación muy formal al respecto. Si bien podemos encontrar algunos que abundan, también veremos otros un tanto atípicos como Abobo’s Big Adventure, que más que un crossover de personajes, es un homenaje a una plataforma. He aquí mi catalogación ideal de los crossovers de todos los géneros, atendiendo a nuestro sector:

  • De una misma saga de una compañía: Dissidia Final Fantasy, que reúne a los protagonistas y antagonistas, mayormente, de las doce primeras entregas de la saga de Square-Enix, Mortal Kombat Trilogy, con todos los luchadores de los tres primeros juegos, Crash Team Racing, con los personajes más remarcables de la saga al volante…
  • De varias sagas de la misma empresa: Super Smash Bros de Nintendo, Sonic & Sega’s All-Star Racing de Sega, The King of Fighters de SNK y el futuro ‘PlayStation All-Stars Battle Royale’ de Sony.
  • De sagas de varias compañías: aquí sin duda es donde tomó renombre el género y, especialmente, gracias a una compañía: Capcom. La empresa nipona se ha querido medir con todos los personajes de las que son varias sagas ya: Namco x Capcom, SNK vs. Capcom, Marvel vs. Capcom, Tatsunoko vs. Capcom: Ultimate All-Stars, X-Men vs. Street Fighter, Street Fighter X Tekken, Cross Edge… Vamos, que están hechos unos bullies. Mención aparte merecen algunos experimentos como Battletoads & Double Dragon: The Ultimate Team, Alien vs. Predator -una de las más prolíficas en cine y videojuegos, aunque no por su calidad, sino por su cantidad-, Pokemon X Nobunaga’s Ambition y el nuevo Project X Zone, en el que colaboran Namco-Bandai, Capcom y Sega.
  • De editorial y desarrolladora: en un creciente esfuerzo por dar variedad, ahora salen juegos como DC Universe vs. Mortal Kombat , el clásico Marvel vs. Capcom o Kingdoms Hearts, quizá el más original de estos por no pertenecer al género de lucha y ser una mágica combinación de dos mundos fantásticos. Tatsunoko vs. Capcom: Ultimate All-Stars también se engloba, además, en este apartado por ser una publicadora de mangas al uso al igual que el Jump Ultimate Stars, que no salió de Japón por la difícil gestión de la propiedad intelectual de todos sus personajes manga.
  • Entre plataformas: creo que merece un apartado especial juegos que juntan al universo del fontanero con el del erizo, así como cualquier otro que haga posible una asociación tal difícil en otros tiempos: Mario & Sonic en los JJ. OO. Londres 2012.
  • Promocionales: aquí irían todos aquellos juegos que hacen uso de personajes de renombre externos al elenco de personajes de su saga con el fin de atraer más público. El perfecto ejemplo es Soul Calibur, que desde su segunda entrega viene añadiendo a personajes de como Spawn, Link y ahora a distintos personajes de Star Wars, dependiendo de la consola; otra forma de sacar dinero al freak de turno que quiera maneja a Yoda y a Darth Vader en Xbox 360 y PS3, respectivamente. Actualmente, en su quinta y última entrega solo ha añadido a Ezio Auditore en todas las versiones, nada mal pensado teniendo en cuenta lo que le flipa a la gente el movimiento por la espalda con la cuchilla oculta.
  • Fanmade: hechos, como hemos visto, con el motor M.U.G.E.N., e inclusive en Adobe Flash, que permite más libertad a la hora de ser jugados directamente desde el navegador. Así encontramos títulos de libre distribución, y sin ánimo de lucro, como Super Mario Bros. Crossover o el genial Abobo’s Big Adventure, todo un tributo a NES.

El genial Abobo's Big Adventure reúne más que personajes de videojuegos de nuestra infancia, un mosaico de recuerdos en clave de humor. No os lo perdáis.

Por primera vez, y ya para terminar, creo que es muy complicado dar una definición que haga justicia a todos los tipos de crossover que pueden encontrarse, pero, como concepto que es, pueden darse una serie de pautas que lo definan. Como su propia traducción del inglés indica es un “cruce” que podría definirse, poniendo hincapié en nuestro sector, como “aquel videojuego donde convergen personajes de dos o más sagas distintas, independientemente del género, para dar lugar a un producto potencialmente comercial e inviable de no ser por la colaboración de dos o más empresas fuera o dentro del sector”.