Parece una pregunta de lo más tonta. Hablamos y hablamos sobre videojuegos en general, sobre lo “retro”, sistemas antiguos ya fuera de los canales de comercialización… La terminología se ha extendido no sólo al ámbito del videojuego sino fuera de él: hay ropa retro que recuerda a los años 70, peinados propios de otra época, estilos de hacer cine que han triunfado en los oscar pero que pertenecen a otro siglo.

En videojuegos, nos encanta lo “retro”, pero pocas veces nos sentamos a clarificar qué es eso, en qué consiste, dónde está la raya de lo verdaderamente “retro”. Hay varias maneras de verlo, todas ellas seguramente válidas e interesantes. Para empezar, os diría que aunque el término resulte encantador, ojalá no existiera lo “retro” aplicado a los videojuegos. Eso significaría que un juego no se “clasifica” por el hecho de ser antiguo o moderno sino sólo en función de su calidad: sería un signo de que algo ha cambiado en el medio. Dejando esto a un lado, vamos a analizar cómo fijar esa raya de la que hablabamos antes.

Existe un criterio tecnológico. Es decir: ¿la tecnología de una PS3 es sustancialmente diferente de la de una PS1? Podríamos decir que es mucho más potente y que esta potencia se logra con fabricaciones de componentes más sofisticados que lógicamente exigen una tecnología de fabricación diferente, ¿pero es sustancialmente distinto? La PS1 inauguró un concepto de consola que ha llegado hoy día, con soportes ópticos que han evolucionado en capacidad (CD a DVD a BluRay), con chips gráficos orientados a la generación de gráficos en 3D y procesadores modernos. Antes de PS1 existían otras consolas, las de 16 bits, que con la llegada de la nueva tecnología quedaron inmediatamente relegadas. Incluso parte del hardware de 16 bits se actualizó para ejecutar juegos como Virtua Racing que conectan con ese mundo más propio de la nueva tecnología en tres dimensiones que de la considerada habitualmente como “retro”. Así que parece que hay una frontera, una línea que separa los sistemas de los 16 bits de los posteriores y cuya justificación estaría en el nacimiento del estándar de consola y tecnología que impera hoy día. “Retro” sería en líneas generales el mundo de los 16 bits hacia “atrás”.

Podemos hablar desde términos puramente comerciales. “Retro” sería aquel sistema que ya no se comercializa y cuyo fabricante ya no ofrece soporte alguno. Suele coincidir con la imposibilidad de conseguir juegos o consolas por los canales habituales de compra especializada, es decir, tiendas tipo GAME o Gamestop. Este criterio comercial puede ser confuso en cuanto a que podríamos encontrarnos con la paradoja de considerar hoy día “retro” una Gamecube o una Xbox cuando no son significativamente diferentes de una PS2, más antigua y con la que comparten bastantes títulos. La PS2, recordemos, sigue con unas ventas decentes en lugares como Japón, y es posible encontrarla hoy día en cualquier tienda de nuestro país. Hace bastante que eso no resulta posible con la antecesora de la Wii, por no mencionar la Xbox. Parece por tanto que este criterio, aparentemente válido, no parece adecuado cuando hay tanto componente tecnológico presente, y en especial tanto aspecto nostálgico.

¿Qué ocurre específicamente con el hardware? Podría ser que si nos fijamos sólo en la máquina y establecemos un baremo de antigüedad, pudiera considerarse objeto “retro” la primera versión de la PS2, habida cuenta de que la máquina ha tenido cerca de una veintena de revisiones. Estaríamos entrando entonces en un criterio de “tiempo” o “edad” del objeto o juego. ¿Qué tiempo podríamos fijar como prudente para considerar algo como “retro”?

Pongamos como ejemplo enero de 2000, hace más o menos 12 años. Sabemos que una generación de consolas dura aproximadamente 6 años, así que la elección no es casual. Pongamos aquí una raya, y fijémonos en las fechas de lanzamiento de las consolas. Tendríamos a un lado consolas como las de 16 bits, 32, la Dreamcast, las Gameboy, incluso la Gameboy Advance si hacemos una pequeña salvedad (salió un año después). Ahora bien, si hablamos de edad, ¿por qué no quince años? ¿Por qué la Dreamcast, que se “parece” a una consola tipo PS2? Bien, ¿y por qué hacer esta salvedad con la Gameboy Advance, aunque se parezca tanto a una SNES portátil? ¿Qué ocurre si ahora las generaciones de consolas son más prolongadas? Es a lo que la crisis nos está llevando: a alargar la vida de las consolas tanto actuales como probablemente las futuras. Sí, las generaciones de consolas serán de mayor duración (ya la actual está durando bastante) y por tanto lo que ahora es un plazo de 10-12 años para empezar a considerar algo como retro igual tenemos que ampliarlo a 14 o 15. Si queremos realmente establecer un criterio para el término “retro” quizá la edad sea demasiado subjetivo y cambiante.

Criterios subjetivos… Cuando la nostalgia es algo que condiciona tanto este mundillo del videojuego antiguo, casi deberíamos tirar la toalla al respecto. “Retro” podría ser sencillamente todo aquello que uno considera la suficientemente antiguo. Aquello que puede provocar en un amigo que piense que tienes Síndrome de Diógenes. Una Dreamcast puedes guardarla por cariño, pero si guardas una Videopac… entonces es que tienes un problema, muchacho.

Os daré un criterio, que bajo mi punto de vista está bastante claro: hay que remontarse dos generaciones atrás de consolas para empezar a hablar de “sistema retro”. Si hay algo invariable por el momento, algo reconocido, es que hay “generaciones tecnológicas” de consolas, que se pueden aparejar unas a otras. Quizá una aparezca un año después, pero será “de la familia”.

Cuando salgan todas (y digo todas) las consolas de la próxima generación, GC y PS2 serán consolas encuadrables en lo retro. Lo digo precisamente porque Wii U saldrá pronto y la GC es un equivalente aproximado a la PS2: esperemos a que salgan todas y cada una de las consolas de la próxima generación para que el escalón esté totalmente conformado. Probablemente esto se cumplirá en un par de años. PS2 ya es una consola muy veterana, sin duda, pero dista aún de estar desaparecida en combate. En portátiles igual, claro. GBA es retro, NDS no. PSP no es retro.

Otra cosa es que por calidad y solera podamos identificar lo que RetroGamer llama Future Classics. Títulos de sistemas que aún no están en ese mundo de lo antiguo pero que están destinados a ser recordados. Shadow of The Colossus o ICO son claros clásicos del futuro. O Fahrenheit. O Metroid Prime. Incluso Skyrim.

¿Qué ocurre con aparatos tipo mando de Atari 2600 que emulan una serie de juegos y se conectan a la tele? ¿Son retro? Se fabrican hoy día, tienen soporte técnico, generan beneficios… Conviene separar lo que es hardware de lo que es software. Evidentemente la máquina es moderna, pero emula roms de un sistema retro. Es un artículo moderno ligado a lo retro. Si realmente quieres sentir que tienes un artículo de época, es mejor comprarse una Atari 2600 de verdad, y si simplemente lo que quieres es emularla en la TV, pues es una opción tan recomendable como otra cualquiera.
¿Y un software como MAME o cualquier otro emulador? ¿O una aplicación de pago de la AppStore o la Consola Virtual de Wii que nos permita jugar a un Spectrum o un Commodore 64? Es otro ejemplo de software actual trabajando sobre una ROM de “época”. Esos datos, esa ROM es lo que pertenece al universo “retro” como creación de aquellos años que ahora veneramos.

Yo os propongo otra cosa, un criterio curioso y que funciona en otros ámbitos: es “retro” aquello que la “autoridad competente” diga que lo es. ¿Hay alguien que dedique el esfuerzo y tiempo suficiente a la divulgación de lo “retro” como para que se le considere una autoridad? Por ejemplo, los señores de RetroGamer o de la revista Edge, que tienen una sección retro y editan recopilatorios de artículos, amén de dedicarse profesionalmente al sector. ¿Ellos qué dicen? Pues que una Dreamcast es retro, que una GBA es retro, que una PS2 o una GC o una XBOX no lo es, y que la Atari 2600 es lo no va más de lo retro. Si lo pensáis, la existencia de una autoridad en la materia es lo que hace que esa materia tenga una prestancia, que sea real y digna de estudiarse o tenerse en cuenta. No es malo que esto sea así, aunque luego cada uno tenga sus criterios propios y más subjetivos. ¿Quiere decir esto que los señores de esta revista saben más que nosotros, o más que muchos compañeros que dedican su tiempo al mundo “retro”? Es difícil de decir porque seguramente muchos compañeros podrían trabajar perfectamente en estas revistas. Hablo desde un punto de vista estrictamente objetivo: ellos son ahora mismo (entre otros) puntas de lanza de difusión de este mundo en concreto, pero cualquier otro medio de difusión masiva del “retrogaming” que se os ocurra podría estar incluido en este saco.

Qué sencilla pregunta. ¿Qué es “retro”? Y qué complicado responder.