Hace bien poco el maestro Darthkafka nos hablaba de Castle of Illusion, protagonizado por el icónico ratón Mickey, el famoso personaje creado por Walt Disney, en estas mismas páginas. Estaba yo pensado en los juegos protagonizados por el simpático roedor y recordé que hubo un juego en Mega Drive que me cautivó como pocos en aquella época y que es uno de los imprescindibles del catálogo de la 16 bits de SEGA.

Como le hemos prometido que cuidaremos bien la parte de retrogaming  de Gamikia, tomo prestada su máquina del tiempo del garage gamikiano y me marcho directamente a 1991 para hablaros de Quackshot, un auténtico juegazo protagonizado por el pato Donald, la otra gran estrella de la Disney.

Recuerdo que la primera vez que jugué a este increíble título, ya estaba totalmente enamorado de Mega Drive. El grandísimo Sonic y un excepcional Streets of Rage entre otros, me tenían pegado a esta consola muchas horas. Pero un buen día llegó a mis manos el cartucho que hoy nos ocupa y en cuanto empecé a jugarlo me enamoré perdidamente de él. Me gustó tanto, que dejé de lado todo lo demás durante algún tiempo para centrarme exclusivamente en este gran título de plataformas.

Hablemos un poco de la historia de este título. Desarrollado por la propia SEGA, es un juego como digo enmarcado en el género de las plataformas que nos presenta al malhumorado pato Donald convertido en una suerte de Indiana Jones, más explorador y aventurero que nunca. La historia comienza cuando Donald encuentra en la biblioteca del tacaño Tío Gilito (sí, el que se bañaba en una piscina de monedas) un antiguo libro que contiene un extraño mapa que podría llevarle a un gran tesoro que antaño fue propiedad del Gran Rey Garuzia. Ni corto ni perezoso, tras despedirse de su novia Daisy (a la cual deja plantada dicho sea de paso, normal que se pille un enfado considerable) nuestro héroe decide lanzarse a la increíble búsqueda de dicho tesoro recorriendo distintas zonas del planeta.

Para ello, contará con la ayuda de sus tres sobrinos, los entrañables Huey, Dewey y Louie (conocidos por estos lares como Juanito, Jorgito y Jaimito) que acudirán siempre a nuestra llamada en el aeroplano para transportarnos a los diferentes lugares del mapa. Pero, como toda buena aventura que se precie, tiene que haber un villano en condiciones. Aquí nos encontramos con Peg Leg Pete (Pete Patapalo) que también quiere hacerse con el preciado tesoro y mandará a toda su panda a incordiar a Donald para lograr su objetivo.

Quackshot era un juego realmente genial, muy divertido y que conseguía hacerte disfrutar como pocos. Hablando en plata, su gran jugabilidad era uno de los puntos fuertes de este título y la prueba está en que su magia ha perdurado en el tiempo y ha envejecido de una manera fenomenal. Hoy día se puede disfrutar tanto o más que en aquellos días, lo cual ya es decir mucho.

Estamos ante un título en 2D de scroll lateral que sigue las pautas de otros como el propio Castle of Illusion o Fantasia. Armado con diversas armas como la pistola que nos permite lanzar desatascadores o mazorcas de maíz según requiera el momento (el sentido del humor está muy presente a lo largo de todo el juego como podéis comprobar) y ataviado con su sombrero de la suerte, el palmípedo “cazatesoros” se embarca en una alucinante búsqueda del tesoro de Great Duck Kingdom.

La mecánica de juego consistía en ir atravesando diferentes niveles como las misteriosas pirámides de México o Egipto, un barco vikingo, Transilvania, la ciudad de Patoburgo e incluso el Polo Sur, para finalmente hallar la localización secreta del tesoro. Para lograr nuestro cometido, teníamos que hacer uso de nuestra habilidad para saltar, inmovilizar a nuestros enemigos con nuestras armas y encontrar la manera de acceder a determinadas zonas y descubrir algunos secretos que estas escondían.

Por el camino, debíamos deshacernos de los molestos enemigos y podíamos recoger diversos ítems como sacos de monedas, mazorcas para nuestra pistola, un pollo asado que repondrá nuestra energía (sí, habéis leído bien) o las guindillas rojas que hacen entrar a Donald en “modo furia” durante y avanzar a toda pastilla quitándose a varios enemigos de golpe, tal y como podéis comprobar en el vídeo.

Ayuda bastante un apartado gráfico realmente bueno, en la línea del resto de juegos basados en personajes Disney. Escenarios muy bonitos, con un estilo colorista acorde a lo que es esencia de animación de la mítica compañía fundada por el amigo Walt y en los cuales nos encontramos con personajes clave del universo del Pato Donald muy bien definidos y con animaciones competentes.

He de confesar que aún de vez en cuando acuden a mi mente las melodías de las estupendas canciones compuestas por el Kamiya Studio que sonaban a lo largo de esta formidable aventura plataformera. Huelga decir que en este apartado el juego aprueba con buena nota y a pesar de no ser un trabajo tan fino ni tan destacable como el de otros clásicos de la plataforma (¿alguien dijo Yuzo Koshiro?) cumple su cometido a la perfección.

Además el título cuenta con cameos de lujo del mundo de Donald tales como Ungenio (me encantaba este personaje) o la divertida aparición de Goofy, otro personaje clásico de Disney entre otros. Y por supuesto la presencia del malo de turno representada en la figura del cascarrabias Pete Patapalo, que intentará hacerse con el preciado tesoro antes que Donald a toda costa y no le pondrá las cosas nada fáciles.

CONCLUSIONES

Antes de Nathan Drake o la sexy Lara Croft, hubo un héroe con pico y plumaje que decidió emular al cinematográfico arqueólogo de Steven Spielberg y George Lucas (Los guiños al inmortal personaje interpretado por Harrison Ford en el cine son constantes) y se lanzó a la búsqueda de un tesoro de incalculable valor. Sus coloridos gráficos, su pegadiza y divertida música y una jugabilidad tremenda han hecho de este juego uno de mis favoritos ya no solo de la consola de 16 bits de SEGA sino de todos los tiempos.

Si no tuviste la oportunidad de jugarlo en su momento, recuerda que nunca es tarde para conocer y acercarse a los grandes clásicos del mundo de los videojuegos. Para eso está RetroGamikia, queridos lectores.