Para todos aquellos que no conozcan a Shaquille Rashaun O’Neal vamos a intentar hacer un breve resumen de su persona para que entendáis la magnitud de este juego y el sentido de su existencia. Este jugador de baloncesto nacido en New Jersey (1972) está considerado como uno de los jugadores más dominantes de la historia de la NBA habiendo ganado cuatro campeonatos NBA (tres con Los Angeles Lakers), así como ocho premios MVPs, Rookie del Año, un oro olímpico en 1996 y varios galardones más hasta su retirada en junio de 2011 si no recuerdo mal.

Pero eso no es todo ya que el señor O´Neal también abrazó el maravilloso mundo del arte. En 1993 lanzó su primer albun de rap titulado Shaq Diesel y desde entonces suma un total de seis trabajos. También intentó alcanzar el éxito en difícil mundo del celuloide regalándonos unas interpretaciones un tanto… de jugador de baloncesto. Films como Kazaam, Steel, The House Bunny o incluso la histriónica Scary Movie 4 hicieron un flaco favor a tan grande actor. Literalmente lo de grande.

Shaq Fu (Sega Mega Drive)

En esa línea de experimentar y querer probar cosas nuevas encontramos su incursión en el maravilloso mundo del wrestling. También estuvo en la siempre sorprendente WWE (antes WWF) bajo el rol de General Manager. Durante un tiempo la empresa de Vince McMahon invitaba a caras famosas para participar en sus tramas y fíjate tú que alguien pensó en julio de 2009 que enfrentar a Shaq con el bestia de Big Show sería algo que vendería. Un feudo pobre y mal apañado fue el resultado, para no variar.

Dicho todo esto y si habéis aguantado el rollo hasta aquí os estaréis preguntando que a qué viene todo esta matraca sobre la vida y obra del señor O´neal. Pues simple y llanamente a que no entiendo qué sustancias tomaba el bueno de Shaq para poner su nombre en algo tan… tan… bueno, tan especial como es Shaq Fu.

Bajo el enigmático y oriental nombre de Shaq Fu (1994) nos encontramos un juego de lucha 1v1 en el sentido más clásico de la palabra. Electronic Arts fueron los valientes que nos lo trajeron y las indecentes manos de Delphine Software quienes perpetraron tal aborto. Sí, los mismos que nos brindaron juegos como Another World, Flashback o MotoRacer. Y sí, yo tampoco me lo explico.

Shaq Fu (Nintendo Game Boy)

El argumento es igual de grande que el mismo Shaq y tiene el mismo desparpajo. Debido al tamaño de su corazón (lógicamente enorme) el bueno de Shaqui se traslada a Tokyo para jugar un partido benéfico. De baloncesto lógicamente. Por el camino y fíjate tú qué cosas se nos entretiene en un dojo de kung fu a echar un rato con un amigable maestro de artes marciales. Así como el que no quiere la cosa y con toda la tontería el bueno de Shaq acabará en otra dimensión con sus zapatillas y sus pantalones horteras con nada mejor que hacer que liberar a un niño repelente llamado Nezu que es un poco incordio.

¿Qué queréis que os diga? Si se ha metido en líos algo habrá hecho, que no entiendo que pinta el pobre O´neal en este berenjenal. El malo de turno, Sett-Ra lo tiene secuestrado por no se qué profecía y bla, bla, bla. Esto es lo que hay. No esperéis más.

Por supuesto no sólo contaremos con la deslumbrante presencia del carismático jugador de basketball. También tendremos en nuestras manos la opción de elegir otro luchador a cada cual más esperpéntico y torpe, con menos gracia a la hora de repartir sopapos que mi idolatrada Carmen de Mairena en una cena de El Club del Libro. Unos diseños totalmente faltos de chispa, llenos de clichés y anodinos es lo que podréis encontrar. No digáis que no os aviso.

Para colmo si eras el afortunado poseedor de una Sega Mega  Drive te encontrabas con la horrible sorpresa de que esta versión disponía de algunos luchadores más de igual o peor calado, así como algún escenarios. Puede que en otro juego esto sea una cualidad digna de agradecimiento. Creedme, en esta ocasión es un suplicio. Los gráficos no es que sean malos pero hacedme caso cuando digo que este juego es el demonio. Si para más mala suerte tu máquina era un ordenador Amiga los fondos son estáticos y sin música. Casi igual de estáticos que el indescriptible modo Historia lleno de diálogos dignos de la mejor de las borracheras a las ocho de la mañana. Chapó.

El penoso sistema de control, una música chusquera, la baja velocidad del juego y el defectuoso sistema de detección de golpes no hicieron más que aflorar la mierda infecta que es Shaq Fu. Lástima de unas animaciones que sí se notan cuidadas aunque el tamaño de los sprites no permita que estas se luzcan. No son muchas las veces en las que La Crítica y El Público (sí, en mayúsculas porque es su totalidad) se ponen de acuerdo, pero esta vez estaba claro: Shaq Fu hedía. Pero un hedor áspero, denso y mochilero que te acompañaría ya toda la vida. Sé de gente que aun sueña con él.

Y como la mierda normalmente viene en grupo ShaqFu no podía existir sin una segunda parte. Shaq Fu: Da Return es el nombre de esta, aunque afortunadamente estamos hablando de uno de los álbumes de estudio que el tito Shaq nos intentó colar. Olvidable, como todo lo que tiene que ver con este hombre y no suda baloncesto.

Tuvimos sobredosis de Shaq Fu en Sega Mega Drive, SNES, Sega Game Gear, Nintendo Game Boy y Amiga. Esta última versión la sacaron a mala leche porque sólo pudimos sufrir los europeos y como he dicho antes es pobre y mala a más no poder. Las versiones de portátil salvo por las limitaciones estéticas resultaban superiores a sus hermanas más poderosas incluso pese a la no inclusión de algún modo.

¿Cuál es la razón de existir de Shaq Fu? ¿A qué huelen las nubes? ¿Hacienda somos todos? Ah, amigo. Supongo que si yo tuviera pasta para tapar un circo también querría un juego de lucha conmigo de protagonista.

Shaq Fu (SNES)