Seguramente si retrocedemos hasta 1986 muchos serán los recuerdos que nos embarguen. Siempre hablando en cuanto a videojuegos, por supuesto. En ese año pudimos disfrutar por vez primera de títulos grandiosos como Las tres luces de Glaurung (Erbe), Army Moves (Dinamic), Renegade (Taito), Salamander (Konami), Alex Kidd (Sega) o Kid Icarus (Nintendo). Lógicamente uno no podía comprarlo todo así que es fácil que siempre se nos quedara algo por el camino.

El juego que hoy nos ocupa creo que tiene el honor de ser el primer juego de la francesa Ubisoft, aunque no me hagáis mucho caso. Pero de no ser así lo que sí puedo aseguraros es que es de los primeros. Hemos de tener en cuenta que los hermanos Guillemot fundaron Ubisoft en 1986 como distribuidora de otras firmas (EA, Sierra, Microprose…) pero también como desarrolladora.

Zombi (Commodore 64)

Estamos hablando de un tiempo totalmente distinto. Los 8 bits estaban en plena efervescencia y la industria empezaba a poder llamarse así. Rayman seguro que ni era un proyecto en la cabecita de Michel Ancel, Assassin´s Creed era poco menos que un sueño y las franquicias Tom Clancy no estaban ni en fase de borrador, pese a que el autor ya había publicado algunos títulos como Tormenta Roja o La Caza del Octubre Rojo. The hunt for Red October contaría con dos adaptaciones para nuestro disfrute digital.

La primera a manos de Oxford Digital Enterprises Ltd. (1987) para Amiga, Apple II, Apple IIgs, Atari ST, Commodore 64, DOS y ZX Spectrum, mientras que la segunda fue una adaptación del film de 1990 dirigido por John McTiernan y protagonizado por Sean Connery. Concebido por Images Software Ltd. fue publicado para Amiga, Amstrad CPC, Atari ST,NES, Commodore 64, DOS y ZX Spectrum. ¿Qué tiene que ver esto con Ubisoft? Nada. Precisamente por eso. Eran, literalmente, otros tiempos.


Volviendo al título que nos ocupa, Zombi, es curiosa la poca repercusión que tuvo en su día pero me consta que todos aquellos que lo probaron lo siguen recordando. El juego bebe descaradamente de la película Dawn of the Dead (George A. Romero, 1978) que curiosamente en nuestro país al ser estrenada fue renombrada como Zombi. Curiosa coincidencia, ¿verdad? En cualquier caso os animo a que veais esta genial película que en el año 2003 la prestigiosa publicación Entertainment Weekly incluyó en su lista de las mejores películas de culto. También puede que os suene el remake titulado, esta vez sí, Amanecer de los muertos (Zack Snyder, 2004) el cual tampoco os deberíais perder.

En el juego y siempre bajo una vista en primera persona deberemos de recorrer un centro comercial infestado de zombis intentando escapar. O más bien sobrevivir. No esperéis respuestas al porqué de todo lo ocurrido, simple y llanamente nos vemos en un lodazal y debemos escapar lo antes posible de él. Para ello debemos conseguir combustible para nuestro helicóptero, algo que lógicamente no será tarea sencilla. Como se ve a lo largo del juego la inspiración en el film original está por todos lados. Desde la localización en el centro comercial a las tiendas, los ascensores e incluso los protagonistas os sonarán familiares de haber visto el clásico original.

Uno de los aspectos más curiosos del juego es que podíamos morir y depende de la razón que nos hubiese llevado a tal estado nuestro avatar digital podría convertirse en otro muerto viviente más pasando a pulular por las estancias en busca de cerebros frescos. Para deshacernos de nuestros no-vivos perseguidores podíamos usar alguna de las múltiples armas de fuego y volarles la cabeza o bien algún utensilio más contundente para aplastarles el cráneo a base de golpes.

Zombi (ZX Spectrum)

Por supuesto deberemos recorrer todo el centro comercial para encontrar esas armas, munición y diversos objetos, así como power-ups para mejorar nuestra salud. Lógicamente podremos encontrarlas en tiendas de menaje, floristerías, armerías, jugueterías y toda clase de comercios comunes en cualquiera de estas grandes superficies, con los peligros que la exploración del edificio conlleva. Algunos pasajes estaban a oscuras y teníamos que recorrerlos entre tinieblas o buscar la manera de iluminarlos, pudiendo ser atacados en total penumbra.

Como ya hemos dicho, todo funciona bajo una vista en primera persona y con un sistema de point & click bastante limitado pero muy funcional. Siempre manejando a uno de los cuatro protagonistas podíamos cambiar en cualquier momento de personaje para llevar a cabo la exploración del edificio, uno de los puntos fuertes del juego.

Algunos de los puzles y problemas que se presentaban requerían de esta función pues eran necesarios más de un individuo para su correcta ejecución. Pero ojo que si dejábamos a alguno de ellos demasiado tiempo desatendido o en la zona equivocada podía ser pasto de los devoradores de cerebros, ya que el juego continuaba aunque no estuviésemos controlando a cada personaje, dando una gran importancia al sentido de supervivencia.


Un detalle curioso es que los personajes protagonistas se llaman como los creadores y diseñadores del juego original, es decir, la versión de Amstrad CPC de 1986. Los progamadores fueron Yannick Cadin y S L Coemelck, Patrick Daher el grafista y la música corrió a cuenta de Philippe Marchiset. Más tarde en 1990 se relanzaron versiones para ZX Spectrum, Commodore 64, Amiga, Atari ST y PC.

Curiosamente el juego recibió una crítica bastante favorable la cual loaba sobre todo su genial y tensa atmósfera. Para el recuerdo queda ya en mí la primera vez que salí por la puerta equivocada y me encontré cara a cara con un ejército de zombies o las ya nombradas luchas a oscuras por nuestra supervivencia.

Como puntos negativos resaltar la total falta de música ingame en algunas versiones dejando sólo unos sencillos FX sonoros para algunas acciones. Pese a todo la melodía principal es de una gran calidad y crea una atmósfera de tensión increíble. También negativo puede ser la duración, realmente escasa y de un replay nada favorecido. Pero como ya hemos dicho anteriormente, eran otros tiempos y esta aventura en 1986 fue algo grande. Lástima que haya caído en el olvido. Pero… ¿para qué estamos nosotros?

Los cuatro protagonistas tras su transformación