¿Recuerdan PC Futbol con nostalgia? Bien, pues olvídenlo. Borren de su memoria a los grandes cracks del pasado: Ginola, Bergkamp, Kanchelskis, o un jovencísimo Ronaldo (el autentico) Eran tardes de buen fútbol y gloria. De Champions ganadas con el equipo de tu pueblo, de partidos fugaces gracias al modo resultado click, click, gol de Viola, click. Y vuelta a empezar: las emociones de la nueva temporada, las arcas llenas gracias al truco de la V, el deseado Baggio o de preguntarnos que hacían Sanz y Nuñez que no fichaban ya a ese pedazo de fenómeno que era La Paglia. Luego vino el ocaso de los Dioses y la consecuente soledad del mánager aficionado. Había otros títulos, sí, pero ya no era lo mismo…

Sin embargo, en 2004 nace una saga, con orígenes que se remontaban a los años 90, que se constituirá en digno sucesor. Si en los albores de PC Fútbol, este era Gandalf el Gris, aquella saga se convirtió en Gandalf el Blanco. Puntual a su cita cada año, Football Manager, a lomos de ese Sombragris que se hace llamar Miles Jacobson, ha conseguido deleitar a los más puristas.

La mecánica del juego es la que uno puede esperar de este tipo de títulos: gestionar la parte deportiva del club que elijamos a través de la contratación de jugadores, la planificación del entrenamiento, la búsqueda de la táctica que más se ajuste a nuestra plantilla o de, incluso, la gestión de la moral de los nuestros. En consecuencia, la mayor parte del juego transcurrirá entre menús, excepto el día del partido donde no controlaremos al equipo como en un juego de fútbol común pero tendremos la oportunidad de efectuar cambios tácticos, sustituir jugadores o gritar ordenes desde la banda.

Si tuviera que destacar un punto fuerte, y son muchos, me quedaría con su facilidad para enganchar al que lo juega, común denominador de todos los grandes juegos. Me cuesta definirlo con palabras, o siquiera de forma racional, pero es un juego tremendamente adictivo, de los que las horas pasan volando, y aún después de haber cerrado la ventana, te mantienen con la mente en él, pensando en un hipotético cambio de táctica o en los fichajes para la temporada que viene. Parental Advisory!, si quieren que su hijo estudie, no compren el juego, aunque hay una alta probabilidad de que el zagal no estudie igualmente.

Otro punto a favor es su fantástica base de datos, que incluye ligas, equipos, jugadores y empleados a porrón. Desde el último jugador de la segunda división rusa hasta Andrés Iniesta, pasando por la liga malaya y el segundo entrenador del Honved húngaro, todo se encuentra en este Football Manager. ¿Qué quieres volver a repetir el Alcorconazo? Puedes. ¿El centenariazo? También. ¿El chorreo de Boluda? ¡Hágalo!
Además, a fin de que no resulte pesado de procesar, el juego incluye diversos tamaños de base de datos, selector de ligas y un cargador de jugadores específicos (divididos en categorías: por nacionalidad, por país donde juegan, región…) para que lo ajustemos a nuestra computadora. El detalle que muestra el juego en cada uno de sus rincones es para quitarse el sombrero. Y este año, como novedad interesante, se pueden cambiar las ligas cargadas entre temporadas, opción que no se daba en las pasadas entregas. Así, si en el inicio de una partida no escogimos una liga en concreto que más adelante nos ha apetecido jugar, tendremos la oportunidad de jugarla sin tener que volver a empezar de nuevo nuestra carrera de mánager.

La creación de tácticas se mantiene intacta desde que hace un par de años se modificó, tornándose más sencilla, cosa que al menos para este redactor fue de agradecer porque el sistema viejo (que todavía subsiste) era excesivamente complicado y artificial, basado en números. Realmente sigue siendo un sistema numérico, como por lo demás muchos aspectos del juego (sin ir más lejos, las características de los jugadores), pero la interfaz moderna ayuda a simplificarlo: con el cambio, conseguir que la táctica que tú quieres es realmente fácil, a través de un sistema de listas desplegables. Verbigracia, para elegir la libertad creativa de tus jugadores, tienes la opción de elegir que sea alta, normal, o baja, donde cada opción corresponde a un número comprendido entre el 1 y el 20, siendo el 1 una libertad creativa nula y el 20 absoluta. Con la interfaz antigua debías elegir ese número “a pelo”. Aún así, como ya he dicho, el viejo sistema todavía está disponible para los más perfeccionistas y veteranos.

Una novedad agradable es la mayor profundidad y detalle en los análisis que realiza tu staff sobre tu propio equipo, elaborando una lista de tus mejores jugadores por cada posición, comparando tu plantilla con el resto de equipos de la liga y mostrándote estadísticas relativas al desempeño de tu equipo en los partidos. Antaño era curioso observar como los ojeadores proporcionaban informes más detallados sobre clubes y jugadores rivales que sobre tu propia plantilla, que había que evaluar a ojo de buen cubero.

También se ha modificado la contratación de jugadores en esta edición, sobre todo lo relativo a la negociación personal con el jugador y su representante. A mí, particularmente, aunque reconozco que existen varias opciones disponibles, me parece que quedan arruinadas por la poca flexibilidad a la hora de negociar: las cláusulas las impone el representante y tu poco puedes hacer más que rebajar un poco el montante. Rara vez se puede llevar la manija en la negociación.

Por supuesto, el juego también tiene sus defectos, que son muchos y da la sensación que crónicos, inherentes a la saga desde su creación: por ejemplo, la primera versión sin actualizar de cada año suele estar llena de bugs, requiriendo la salida de varios parches a lo largo del año para ir solventándolos. Al final, nos encontramos un juego que varias veces no ha estado finalizado realmente hasta 6 meses después de salir al mercado. Este año, sin ir más lejos, junto con la puesta en venta ya se incluyó una actualización, y a estas fechas ya vamos por el tercer o cuarto parche.

Otro aspecto ampliamente criticado por los jugadores españoles es, en lo referido al motor del juego, la excesiva influencia del juego inglés; me explico: resulta muy fácil conseguir que tu equipo juegue con un estilo británico de pases largos y directos, pero por contra lograr que práctique un fútbol más españolizado de tiki-taka es complicado. Y jugar como el Barcelona es directamente imposible, o casi. Aunque tal vez sea un detalle realista, porque, siendo justos, ¿quién puede jugar como el Barcelona? Esa idea conecta con el diseño de la portada, con un modelo que parece Guardiola… Pero no es.

Con todo, para mí uno de los grandes fallos de esta edición, como de los anteriores, son las charlas con la prensa. Resultan monótonas, con una retahíla de preguntas que se repiten sin cesar una tras otra, con un efecto sobre la moral de los jugadores a veces desmedido, muy poco realistas… Se trata del típico aspecto que acabas por querer evitar, enviando al segundo entrenador a que las realice. Y más de lo mismo para las charlas pre y post partido, que tienen un gran efecto sobre los jugadores y no se acaba de entender cómo usarlas. Y ahora peor, pues se ha agravado con un sistema de tonos (puedes decir lo mismo de varias formas: apasionado, de mal humor, afirmativo…) que lo hace aún más empachoso.

El sistema de entrenamientos sigue idéntico a como cuando yo me familiaricé con la saga, allá por 2006: basado en números y en parámetros difusos, lo que lo hace complejo en su elaboración y simple en sus opciones, resulta frio y poco estimulante. Hace falta mucho tiempo para saber si lo estas haciendo bien, y acabas inevitablemente por descargarte algún programa de entrenamiento eficaz creado por algún aficionado con más tiempo o más talento que tú. En este y otros aspectos a veces el juego resulta frustrante.

Sobre la música y los gráficos, seré breve: ¿qué más dan? En este tipo de juegos quiero decir. La música es prácticamente inexistente y con razón, pues no es un juego que se preste a ella; lo normal será que la tengamos desactivada y acompañemos nuestras tardes de vicio con nuestra música preferida. Los gráficos, por su parte, son bastante mediocres y anacrónicos, con animaciones poco realistas y casi caricaturescas en los partidos, pero no lo considero un fallo en sí mismo, sino algo que resulta lógico y acorde a la finalidad del juego, que nunca pretende ofrecernos un espectáculo gráfico, sino que la mayor parte del tiempo estaremos navegando por sus menús. Hablando de ellos, el sistema de menús se mantiene a grandes rasgos parecido al clásico de la saga, sin embargo año a año va engordando producto de la paralela complejidad que va adquiriendo el juego. No obstante queda una sensación de que podía haberse simplificado sin perder funcionalidad, y limpiando un poco la pantalla de tantas opciones (de las que acabas usando muy pocas, que son las relacionadas con la gestión directa del equipo).

En fin, se ha implementado también un tutorial opcional que junto con el manual online resulta muy útil para los que nunca han jugado a ninguna entrega anterior, que de otra manera se verían abrumados entre tanta opción, pero estos pecan de poca profundidad: enseñan los conceptos básicos pero sin desarrollarlos: digamos que te dicen que es una bicicleta, pero no te enseñan ni siquiera a pedalear. Al menos existe una amplia comunidad de aficionados, sobre todo ingleses, que aclaran muchos aspectos y desarrollan guías muy útiles. La mayoría, eso sí, en inglés.

Quede claro: Football Manager 2012 es el simulador de manager de fútbol más completo, divertido y trabajado de la historia. Ni sus innumerables bugs, ni sus aspectos más tediosos como las ruedas de prensa, ni su apartado gráfico mediocre le quitan ni un ápice de toda la calidad y entretenimiento que atesora, si bien esos y otros errores persisten desde las primeras entregas de la saga moderna. Quizá peque, como todas las sagas que salen cada año, de poca innovación en las entregas inmediatas. Pero recuerden: si les gusta el fútbol con mayúsculas, éste es el juego.