Oh, God said to Abraham, ‘Kill me a son’
Abe said, ‘Man, you must be puttin’ me on…

Bob Dylan, Highway 61 Revisited

Creo que Edmund McMillen juega con ventaja. Me sucede algo parecido con Vanillaware (creadores de Odin Sphere y Muramasa), o Amanita Design (Samorost y Machinarium), que sus diseños son tan personales, tan buenos, que antes de jugar ya tengo claro que me va a gusar, que esos dibujos no van a ser desperdiciados en una medianía. Puede pasar, claro, ahí están los espectaculares diseños de Ayami Kojima intentando llegar a la orilla del naufragio que supuso Castlevania: Curse of Darkness.

Pero McMillen, además de dibujar, también diseña el juego por lo que vamos prácticamente sobre seguro. Lo demostró en Aether, Gish y, sobre todo, Super MeatBoy, ganandose los halagos de crítica y público. Es un auténtico talento y, junto a desarrolladores independientes como Kyle Gabler o Alex Neuse, está revolucionando la industria desde dentro, reivindicando la diversión como base y objetivo de cualquier videojuego.

Tras una obra tan magna como el ya mencionado Super Meat Boy, que tuvo puntuaciones perfectas en varias publicaciones, el siguiente proyecto siempre será mirado con lupa. Y McMillen, conocedor de esa circunstancia, ha optado por un proyecto bastante más ligero, que podría incluso ser calificado como proyecto menor en comparación con la envergadura del anterior.

Con The Binding of Isaac ha apostado por volver a los clásicos, tanto que el guión, y el propio título, no son más que una aproximación moderna al relato bíblico del sacrificio de Isaac. En una hilarante escena introductoria nos cuentan, en inglés, como Isaac ya no es el hijo de Abraham, sino un niño que vive solo con su madre, tranquilo, pintando y jugando. El problema es que su madre enloquece con la TV Cristiana y cree que debe ofrecer a su retoño como sacrificio al altísimo, por lo que la misión de Isaac, lloroso y desnudo, será huir de su madre en un descenso a sus pesadillas infantiles y, llegado el momento, matarla.

Así contado, The Binding of Isaac tiene todas las papeletas para ser llevado a juicio por cristianos en general, madres en particular, y, en la medida en que les recuerde su drama, niños huérfanos de padre cuya madre intentó asesinarlos a causa de una revelación divina. Pero está contado de tal forma, con tanta gracia a través de la intro, objetos encontrados por el camino, enemigos y secuencias, que es imposible no rendirse a la genialidad de McMillen.

Y si el argumento es todo un clásico, la mecánica no lo es menos. Recuerda porque llamamos pantallas a los niveles, porque no hay anchos mundos, ni siquiera scroll, y todo transcurre en una serie de habitaciones que ocupan, cada una, toda la pantalla o, a estas alturas de la informática, la ventana. Al estilo de las mazmorras en el primer Zelda de NES, cuando entramos en una pantalla se cierran las puertas y no volverán a abrirse hasta que acabemos con todos los enemigos. La jugabilidad es más propia de juegos como S.M.A.S.H. TV, con el manejo de la dirección de disparos independiente del control del personaje, ideal para esquivar y atacar al mismo tiempo.

No es un juego largo, puede ser pasado en apenas media hora, pero Binding of Isaac bebe de la misma esencia que los buenos arcades de acción, por lo que la duración no es factor determinante y puede ser jugados una y otra vez. Además, merced a un sistema aleatorio de mazmorras, cada partida tendrá un mapa distinto, con enemigos, armas y objetos que no siempre serán los mismos, ni en el mismo orden. A eso hay que sumar distintos finales y personajes desbloqueables.

Para la música, McMillen ha vuelto a contar con la colaboración de Danny Baranowsky, con el que ya trabajó en Super Meat Boy. En esta ocasión ha optado por una banda sonora oscura, a ratos incluso opresiva, perfecta para sumergirnos en las profundidades del infierno particular de Isaac.

Es un juego de sorbos, para paladear en taza pequeña, cada cierto tiempo, pero cuyo aroma no disminuye con el tiempo. Al contrario, el sabor añejo de buen arcade se irá acrecentando con el tiempo. Entretenimiento imperecedero, básico… Imprescindible.

Binding of Isaac está** disponible en Steam a un precio habitual de 4,99€