En ese momento no era consciente de ello, pero mi primer encuentro con un videojuego que incluyera alguna mención política fue en 1989 con Spitting Image para ZX Spectrum. Era un juego de lucha basado en la serie homónima británica que parodiaba, usando guiñoles, a los grandes líderes del momento. El juego no prejuzgaba la ideología o creencias del jugador, ya que había personajes para todos. Por ejemplo, si uno era católico y gustaba de repartir hostias teníamos a Juan Pablo II. ¿Tenías un Spectrum y eras un radical islamista? Sin problemas, el Ayatollah Jomeini estaba en plantel. Para los simpatizantes de la URSS teníamos a Gorvachov. Y para los menos soviéticos, pues estaba Ronald Reagan, Margaret Thatcher… Y también Gorvachov.

Spitting Image no buscaba nada más que divertir, no apuntalar ideas en sentido alguno, ni pedir el voto para nadie. Evidentemente el mensaje con connotaciones políticas no es nuevo en los videojuegos. Bueno, eso o realmente los buenos siempre son estadounidenses y los villanos, dependiendo de la época, serán rusos, chinos o árabes. Pero eso es harina de otro costal, este artículo trata de repasar algunos de los videojuegos creados expresamente como herramienta electoral para apoyar a un candidato determinado.

Este fenómeno si es nuevo porque, por su propia naturaleza, a priori nadie va a pagar por un juego así, por lo que ha habido que esperar a la generalización de los juegos flash y las tiendas digitales de aplicaciones para smarthphones. Como herramienta electoral tuvo su primer exponente en la cuna del espectáculo audiovisual y las técnicas de campaña, Estados Unidos.

Fue The Howard Dean for Iowa Game, encargado a Ion Bogost y Gonzalo Frasca para ayudar a Howard Dean en las elecciones internas, o caucus, del Partido Demócrata en el Estado de Iowa en 2003. En el juego debías hacer de voluntario en la campaña en los distintos distritos de Iowa, repartiendo panfletos, animando al voto puerta por puerta y exhibiendo carteles en las calles en apoyo de Howard Dean. Animaba a la participación y daba visibilidad a Dean, pero, dado que en unas elecciones internas el debate no es tanto de ideas como de personas, no contenía ninguna propuesta política.

Iowa Game fue jugado por más de 100.000 personas y, aunque es difícil medir el efecto que tuvo el videojuego como herramienta electoral, se podría concluir que no fue el esperado. Dean, al que las encuestas situaban como gran favorito para aspirar a la Presidencia al año siguiente, perdió las primarias nada más comenzar, precisamente en Iowa, contra el que posteriormente sería candidato demócrata a la Presidente de EEUU, John Kerry.

La empresa que hizo el juego, Persuasive Games, se dedica a diseñar, hacer y distribuir juegos con mensajes, ya sea a nivel educativo, social o político como fue el caso de Iowa Game. La semilla ya estaba plantada y, al año siguiente, en 2004, fue el Partido Republicano el que contrató a Persuasive Games para su campaña. Take Back Illinois fue un proyecto más ambicioso que el anterior y con mayor contenido político. En un estilo de juego similar a Sim City teníamos que ocuparnos de servicios médicos, participación ciudadana, educación y economía. ¿Sirvió de algo? Si la pregunta es si ganó el Partido Republicano, la respuesta es negativa. Bush salió reelegido Presidente, pero en Illinois, feudo demócrata desde 1988, ganó Kerry.

En esas presidenciales de 2004 hubo varios juegos más patrocinados por el Partido Republicano, como Kerryopoly, Kerry vs Kerry y John Kerry Tax Invaders, todos de factura bastante mejorable pero con un mensaje político claro. En el primero, una suerte de Monopoly, comenzábamos con 40.000$, sueldo medio anual estadounidense, y teníamos que pasar por casillas como el corte de pelo de 1.000$ de Kerry, su mansión de 4.5 millones o su yate de 700.000$ para desmovilizar a los simpatizantes demócratas y que dejasen de sentirse identificado con Kerry. En el segundo nos poníamos en la piel de John Kerry y luchabamos en un combate de boxeo contra otro John Kerry, en un intento de mostrar las contradicciones del candidado en algunos temas, como la Guerra de Irak. El último era una nueva versión del clásico Space Invaders, y debíamos hacer frente a la invasión de impuestos que planteaba Kerry frente a la economía más liberal de Bush, quien salió reelegido para su segunda, y última, legislatura.

Con la misma filosofía que John Kerry Tax Invaders, los tories (conservadores británicos) crearon Taxman Gordon. Imitando al clásico Pac-Man, el comecocos debía recoger su dinero y huir de varios Gordon Brown hambrientos de recaudar impuestos frente a las rebajas fiscales prometidas por el partido de David Cameron. Este videojuego fue lanzado en la web del Partido Conservador coincidiendo con un congreso en octubre de 2007, pero fuera de campaña electoral.

De vuelta a Estados Unidos, en 2008 ya no estaba Kerry, ni tampoco Bush. En esa ocasión fue el Partido Demócrata el que usó los videojuegos como herramienta electoral. Obama y su equipo de campaña dieron una vuelta de tuerca y, en vez de crear un juego de una calidad discutible, insertaron publicidad electoral en videojuegos comerciales. Una decisión más inteligente y efectiva, pero también más cara. 44,465.78 dólares se gastaron en poner paneles virtuales durante un mes en 18 juegos, entre los que se encontraban Burnout Paradise y Guitar Hero. Tuvo bastante mayor repercusión mediática y visibilidad que los casos anteriores. Lo gestionó la empresa Massive Incorporated, la cual también ofreció la misma posibilidad al candidato republicano, John McCain, pero éste declinó la oferta.

Fuera del mundo anglosajón también se han usado videojuegos electoralmente. En América Latina hay varios ejemplos. Por resumirlos ideológicamente, en el lado de la centroderecha tenemos Lucho al Rescate, creado para apoyar la candidatura de Luis Castañeda a las presidenciales de Perú en 2011. Quedó en 5º lugar, y como juego no pasará a la historia pero la novedad estriba en que se usó Facebook como plataforma, algo que lo hizo más accesible aunque tal vez sea un método más invasivo de la privacidad.

Para la izquierda latinoamericana está Dilma Adventure de las elecciones brasileñas de 2010. Dilma Rouseff, en un sencillo juego de plataformas, debía recoger estrellas rojas, símbolo del Partido de los Trabajadores, y esquivar por el camino a zombies con la cara de José Serra, su rival electoral. Para ello, además de su pericia, contaba con un arma secreta para arrojar a Serra, nada menos que el Presidente saliente, Lula da Silva. Dilma Rouseff ganó las elecciones, convirtiendose así en la primera mujer que preside Brasil.

También en el espectro ideológico de la izquierda, ya en 2004 podemos encontrar un ejemplo temprano en Uruguay. Titulado Cambiemos, fue diseñado por Gonzalo Frasca en la empresa PowerfulRobot. Frasca es la misma persona que hizo Iowa Game un año antes, y se usó en apoyo del Frente Amplio-Encuentro Progresista. En sus propias palabras, el país está hecho pedazos, literalmente, y de ahí pasé a la idea del puzzle. Me pareció que podía resumir la idea de entre todos juntar las piezas y armar algo nuevo, y así evocar la construcción de un país mejor para el futuro. Ganaron las elecciones por amplia mayoría.

En España el caso más sonado fue Rescate, videojuego para iPhone protagonizado por Alicia Croft, una heroína que es el alter ego de Alicia Sánchez Camacho, candidata popular para presidir la Generalitat de Cataluña en las elecciones de noviembre de 2010. Sobre una gaviota, imagen del Partido Popular, debía hacer frente a tiro limpio a los grandes problemas a los que se enfrentaba Cataluña. La polémica saltó porque Alicia Croft se metió demasiado en su papel y, para ganar puntos, abría fuego contra inmigrantes ilegales que saltaban desde un avión, impidiendo así que llegasen a tierra. Al parecer todo se debió a un incomprensible error según el cual, en vez de inmigrantes ilegales debía haber puesto mafias ilegales. Para diferenciarlas de las legales, supongo.

En las Elecciones Generales 2011 en España, que se encuentran en periodo campaña al tiempo de escribir este artículo, también se han usado los videojuegos como herramienta electoral. Y no me refiero al malentendido de Rubalcaba y posterior rectificación, sino a un videojuego creado expresamente para hacer campaña. Lo ha creado la empresa GloveCat Studio para Android en apoyo del candidato de Alberto Garzón, candidato de Izquierda Unida por Málaga. Se trata de correr para sumar escaños antes de que se acabe el tiempo. Por el camino habrá que esquivar enemigos, en esta ocasión Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba pero ¡cuidado! que puede caerte encima Emilio Botín para robarte… Tiempo, claro. Malpensado.