Robin Vencel creó a principios de 2008 Bowja the Ninja, una pequeña aventura gráfica de point and click con una estética colorista y hecha en flash. Fue uno de sus primeros juegos, el tercero según sus palabras, cuando se refiere a sus pequeños juegos. Claro que no quedó en un solo juego, se convirtió en saga y ha sido realmente prolífica. Llegando a tener hasta dos secuelas más, y cada entrega sin perder su encanto visual y jugable, algo más difícil de lo que parece. Aunque hoy de momento sólo hablaremos de la primera entrega, y ya con el tiempo quizás iremos tratando sus secuelas.

El juego sorprende por su calidad visual, no hay que engañarnos a veces unas buenas 2D elevan el listón muy alto, y uno no echa de menos las 3D. Bowja the ninja se ve realmente bien, muy nítido y sin resquicio alguno de pixelación, porque no va de ese palo retro. Con una escala pequeña, eso sí, ya que a mayor grado de detalle más difícil es plasmarlo en mayor resolución. Pero donde más se nota el cuidado es en la animación, que va fina y sin parones en las transiciones.

La historia nos pone en la piel de un pequeño ninja que quiere infiltrarse en una factoría industrial. Su misión es la de destruir a Gi8000, llamado Randy el Robot, y que actúa aquí de archienemigo. Y ya está, realmente no hay mayor trama que un pequeño inciso al estilo de rescata a la princesa Peach. Pero a quien le importan estas cosas en juegos tan concisos y que centran todo en la sorpresa o la diversión.

Jugablemente, apuesta por una mecánica totalmente focalizada en cliquear en la pantalla y que ocurra algo. Es bastante fácil ir avanzando, todo se concentra en hacer las cosas en orden y ver que pasa. Eso no quita que haya una sensación de interactividad, ya que todo está colocado para que vayamos viendo un progreso al avanzar de pantalla en pantalla.

Se mezcla un poco la sensación de un juego de acción, vamos se simula porque todo está controlado y con el tiempo sin echarse encima. Pero da una variedad al conjunto que hace que no parezca una aventura clásica tan pausada. Uso de armas, enfrentamientos, y algunos elementos moviditos amplían un poco la experiencia si la comparamos con el género al que enfrenta.

Es una aventura corta, aunque todavía no me he encontrado con una que no lo sea, quizás Machinarium porque salio en formato físico. Pero no suele ser habitual que duren más que unos pocos minutos. La primera parte de Bowja the Ninja peca de ser corta, pero en sus siguientes entregas mejora algo en este aspecto. No es un defecto eh, dura lo que tiene que durar, deja esa marca y como en muchos juegos indies ayuda a ver si un desarrollador es bueno.

No hay mucho más que comentar, como siempre queda el que lo probéis vosotros mismos. En sí esta es la función de esta sección, rescatarlos y ponerles un lacito para dejároslo bien crujientes en el plato. Así que como de costumbre os dejo el enlace para que podáis jugarlo sin más preámbulos.

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