Desde Arhkam Asylum, la presencia del hombre murciélago vuelve a hacer honor al mítico personaje creado por Bob Kane; ahora, con Arhkam City, a menudo olvidamos que estamos jugando, pues la inmersión en el bizarro skyline de Gotham es total. Las luces de feria símbolo de territorio del Joker, los interrogantes de Enigma repartidos por todas las paredes, los focos alumbrando el encapotado cielo, la luna, grande y brillante como en ninguna noche refuerza la presencia de la señal de Batman, quien planea a lo largo de la que parece va a ser una animada noche en la ciudad.

Pero las aspiraciones de Batman tendrán que esperar. El multimillonario Bruce Wayne tiene cosas importantes que hacer, como darle una salida razonable, por la vía política, a la mayor preocupación de Gotham: Arhkam City. Tras los incidentes del psiquiátrico, el alcaide de dicho centro pasó a ser elegido alcalde de la ciudad. No habría sido de otra forma sino hubiese recibido apoyos en la sombra para investirle, con la única de condición de que aprobase el proyecto de Hugo Strange: la construcción de Arhkam City y el misterioso protocolo diez. Dentro de las entrañas de Gotham, se erigiría un centro para internos con este nombre. Allí se recluiría a todos los presos, que se autogestionarían gracias a los archiconocidos líderes Joker, Pingüino, Dos caras…

Entonces, la magnitud del problema lleva a Wayne a dar una conferencia de prensa frente a los muros de dicha ciudad-prisión, pero, nada más empezar el juego, aparecerá recluso en ella por vicisitudes del destino. Tranquilos, la acción no vuelve a desarrollarse en un entorno cerrado. Bruce se liberará y, entonces, tras alcanzar un punto alto, podrá equiparse para empezar la verdadera aventura. Justo en ese momento, se puede percibir toda la magia de este título. Batman, como tema principal, se alza omnipotente con su gallarda figura, enjuta por la capa que posteriormente le dará, por primera vez, las alas para planear por la ciudad que le vio nacer.

Las bellísimas panorámicas de Gotham solo serán alteradas por los villanos de turno, que, siendo justos, no serán pocos. El plantel de villanos será más parecido a un crossover de lucha que al de un juego de acción y plataformas. Así, Batman tendrá que luchar contra Joker -y Harley Quinn-, Pingüino, Ra’s al Ghul, Szazs, Baine, Enigma, Clayface, Mr. Freeze, Deadshot… Aunque, por suerte para él, Catwoman le echará una garra de vez en cuando, además de tener sus propios business con Dos caras y Hiedra Venenosa.


Pautas para ser un verdadero caballero oscuro

En estos primeros minutos de juego empezaremos a contemplar las posibilidades de jugabilidad que tenemos gracias a los gadgets -más de diez, y a cada cual más útil- y al entorno que nos rodea, fácilmente analizable con el llamado modo detective -que no es otra cosa que el sofisticado mapa que utilizan en El Caballero Oscuro para detener a Joker-.

Esta última modalidad va a ser básica a la hora de avanzar en el juego y para descubrir los secretos que encierra Gotham. La pantalla, que se tornará azul, resaltará los objetos interactuables en naranja, ya sean enemigos, salientes donde agarrarse, puertas, rendijas… Eso nos facilitará encontrar un punto de acceso, un interruptor, planear una estrategia de ataque -harto importante contra ciertos grupos de enemigos-. Junto con los gadgets, el análisis de entorno será vital para superar con elegancia, y más puntos de experiencia por variedad, los retos del juego: congelar a un centinela y machar al otro en sus narices, impotente; o alejarlo de su zona de seguridad para dejarlo “colgado” de una gárgola e incapacitado para el combate son algunas de las alternativas que se desprenden de nuestra imaginación.

Como hemos dicho, el repertorio es amplio. Esto da una gran variedad de posibilidades al juego a la hora de superar misiones o niveles de distintas maneras, al igual que Deux Ex. La variedad de Arhkam City supera por mucho a la del título de Eidos por necesidad, ya que la IA enemiga está más pulida, además de proponer retos más dispares de los que se pueden afrontar en un primera persona -con permiso de Portal-. La variedad de situaciones, de enemigos y los minijuegos que despliega Enigma nos obligan a utilizar hasta el último gadget. De saber usarlos con cabeza, nos pueden salvar más de una vez.

Es el caso de los combates. El sistema, ya conocido por lo que hayan jugado a Arkham Asylum, es muy simple y divertido, aunque supone un reto en las peleas más multitudinarias. Atacamos con un botón y contrarrestamos con otro; otro hace fintas, y el último permite saltar por encima de los atacantes o esquivarlos. Y Ya está. A pesar de la simpleza del sistema, resulta adictivo, frenético y altamente satisfactorio en lo que a jugabilidad se refiere. Además, las animaciones estás programadas con una suavidad pocas veces vista ante la reacción de los elementos en liza. Cada combate, después de haber soltado toda la adrenalina suele acabar con “jódete” por parte del jugador y un enfoque de cámara especial donde se machaca al último lacayo.

Ya decimos que, para usarse la mayoría del tiempo únicamente dos botones, es altamente satisfactorio. Eso sí, conforme las batallas suban de nivel, habrá que empezar a esquivar algún ataque imparable, o bien realizar algún combo para finiquitar enemigos -pues cada banda, aparte de poseer su propio uniforme, tiene habilidades y equipamientos distintos, con lo que habrá que enfrentarlos de distinto modo-. Si aprendes a usar los inventos de Wayne Industries antes, tomarás ventaja en muchas situaciones como enfrentamientos contra enemigos armados -fácilmente desarmables con la batgarra-.

Los demás gadgets y habilidades de combate los iremos adquiriendo conforme subamos de nivel. Aquí podremos elegir entre mejorar el Batraje, los gadgets, movimientos, modo depredador -habilidades de diálogo o quick time events- y mejoras para Catwoman, quien es de barata manutención y durante sus cortas pero valiosas intervenciones jugables, apenas necesitará puntos de experiencia para estar a la altura de las circunstancias.

Cuando los videojuegos son arte

Llegados a este punto donde se explica la mecánica del juego es necesario un apunte, pues, si no, corremos el peligro de no entender la magnitud y la ambición de Arkham City. Como decíamos antes, la puesta en escena del juego es soberbia, oscura y traslada el espíritu de Batman a la perfección. Gran parte de culpa la tienen los gráficos, no ya por su calidad indudable, sino por el acabado. El volumen, las texturas, los contornos, la atmósfera…, todo parece llevar a ese callejón donde el pequeño Wayne perdió a sus padres. Toda esa fuerza es trasladada al videojuego con técnicas y elementos muy significativos en el cómic.

Los giros de cámara, al usar ciertos gadgets, por ejemplo, recuerdan a las antiguas viñetas del cómic. La fidelidad con que son trasladadas las personalidades de Pingüino o Joker se plasman en animaciones inteligentes y con el carácter que le imprimió el autor en su día. El estilo gótico de Gotham, el contraste de la avanzada tecnología de la ciudad con los problemas actuales de bandas y mafia son más detalles que no hacen sino aproximar la ficción del cómic a nuestros mandos.

En cuanto al apartado sonoro, el doblaje bien acabado -en su mayoría- refuerza la historia y su vigencia al trabajar el actual doblador de Christian Bale en El Caballero Oscuro, Claudio Serrano. La banda sonora desde luego que no se queda atrás y una vez más parece recoger las virtudes de la nueva saga de películas, que aprovecha el vigor de los instrumentos de metal y aire, al igual que la contundencia de la percusión.

Conclusiones

Si hilvanamos todo nos queda un producto de altísima calidad que ofrece una historia con cuerpo, interesante -aunque predecible-, atractiva -gracias a los preparados giros argumentales y pese a un final flojo – y duradera -la campaña central puede durar entre veinte y veinticinco horas, la primera vez-. Si a eso le sumas los retos adicionales y las misiones secundarias, puedes duplicar la vida del producto, si es que no te desesperas con algún acertijo de Enigma.

Por si fuera poco, también contamos con el modo historia plus, igual que el anterior, pero nos conservan trofeos Riddle, gadgets y experiencia a cambio de jugar sin ayudas de diálogo o pistas, las cuales resultaron muy útiles en el, a veces, desesperante modo detective, donde es fácil marearse o liarse en ciertos lugares.

Aun así, el espectáculo está garantizado con la arena del modo desafío dispuesta para superar más de 170 combates en aras de ser el mejor guerrero nocturno vía PS Network o Xbox Live. A esta habrá que sumarle los personajes adicionales que irán apareciendo el packs DLC -Catwoman, Nightwing y Robin, hasta la fecha-.

La personalización de desafíos será otra manera de exprimir un poco más un juego donde están aseguradas casi cien horas de entretenimiento, si es que queremos completar cada desafío que tiene por delante el caballero oscuro. Y aunque al público le habría gustado la inclusión de vehículos como el Batmóvil, entre otros, una vez más Batman ha sido lo que Gotham y el jugador necesita.