Mirando mi estantería no tenía claro de qué hablaros, demasiadas opciones. Finalmente me decidí por un título que fue publicado en 1993 (por Tradewest en Norte América, Activision en Japón y de la mano de Nintendo en Europa), que pasó desapercibido por la gran cantidad de juegos de plataformas disponibles para la 16 bits de Nintendo. Hoy voy a hablaros del genial e incomprendido Plok creado por Software Creations.

En su lanzamiento poca gente apostó por las aventuras del simpático personaje hasta el punto de que hoy día es un juego muy apreciado en eBay. Pese a tener que haber lidiado con “mascotas” como Bubsy, Zool, Rayman y por supuesto Mario, Plok ha adquirido el estatus de juego de coleccionista debido a las pocas ventas que generó en su día y que ahora le hacen ser un oscuro objeto de deseo.

Situada en la pintoresca isla de Polyesta, la historia que se nos cuenta es la del inclasificable e indescriptible Plok, dispuesto a recorrer un archipiélago entero única y exclusivamente para recuperar una vieja bandera. Sí, nada de tesoros o princesas lloronas secuestradas, tan sólo una mísera bandera robada por los hermanos Bobbin.

Desde Akrillic Island partiremos superando obstáculos y enemigos, alcanzando nuestra amada bandera en Cotton Island. Pero al regresar a nuestra querida morada descubrimos que unas malvadas pulgas (el juego iba a llamarse originalmente Fleapit) han invadido todo y dominan nuestra paradisiaca isla. Así, asumimos el papel de libertador y comenzaremos a recorrer todos y cada uno de sus parajes para poder desocuparla. Tras esto deberemos marchar hacia Brendammi Bog, la base de las molestas pulgas, para acabar en el Fleapit con la malvada reina Flea.

Para nuestra ardua labor contamos con la increíble capacidad de Plok para lanzar brazos y piernas, algo que Rayman popularizaría años más tarde. Esto puede jugar también en nuestra contra porque lógicamente el tener o no piernas influirá en la forma de movernos. Contamos además con atajos que nos ayudarán pasar por alto algunas fases, resueltos bajo la mecánica de desafíos contrarreloj. La habilidad de lanzar nuestras extremidades influirá a la hora de resolver puzles, mediante el sacrificio de alguna de ellas. Esto lejos de parecer un trámite puede complicar mucho la cosa…

Otra característica de Plok es la de adoptar extrañas pero útiles formas (al igual por ejemplo que Yoshi en Yoshi´s Island). Transcurrido un tiempo recibiremos un medallón que nos permitirá canjear las conchas (la moneda oficial del juego) por combustible, necesario cuando nos transformemos en sierra. Estas conchas son el equivalente a las monedas de Mario y también, lógicamente, nos ayudan a conseguir vidas. Os aseguro que el conseguir vidas extra es algo a tener muy en cuenta si queréis llevar vuestra aventura a buen puerto, ya que existen fases en las que nuestro aguerrido héroe se verá privado de alguna de sus extremidades, lo que dificultará sobremanera nuestro avance.

Mención aparte merecen las fases en las que el abuelo de Plok se pone en modo batallitas y nos contará sus peripecias a modo de historias jugables durante diez niveles en blanco y negro con un Plok bigotudo y viejuno. Estas fases, lejos de ser meros trámites, añadían vistosidad y complejidad al título.

Al hablar de los gráficos, para ser sinceros hemos de reconocer que pese a su sencillez casi infantil Plok pone su bandera a un nivel muy alto. Todo se mueve de manera rápida y nítida, con un grandísimo uso del color y luciendo unas animaciones muy cuidadas, tanto nuestro entrañable protagonista como los enemigos. Nada que envidiar a juegos más mediáticos como Zero the kamikaze squirrel, Aero the acro-bat o Bubsy. Sencillez en este caso no quiere decir pobreza.

En lo referente a la música que acompañan el juego podemos decir que no iba a ser menos. Nos encontramos ante una de las mejores y más variadas BGM realizadas para un juego de plataformas, al menos en cuanto al cerebro de la bestia se refiere. Los FX sonoros también siguen ese aire desenfadado que desprende el juego, resultando simpáticos pero totalmente adecuados. Otro gran punto a favor de nuestro amarillo amigo.

Quizá el único aspecto negativo lo encontremos en la total ausencia de un modo de continuar la partida en otro momento. Triste es que no pudiéramos salvar partida (casi todos los juegos usaban ya la bendita pila de salvado), pero la total falta de al menos un sistema de passwods o claves hacía que tener que superar siempre los mismos niveles se convirtieran en un auténtico calvario. Recordad que el juego tiene una gran cantidad de niveles muy variados, de una duración bastante considerable e incluso que en algunos, como hemos dicho, nuestro héroe carecerá de piernas o deberán de ser sacrificadas para solventar algún que otro puzle… Todo un calvario si a esto le añadimos una dificultad bastante alta aunque muy bien ajustada.

Al menos también dispondremos de regalos repartidos por todo el mapeado que nos proporcionarán distintas habilidades que potenciarán nuestra capacidad destructiva (lanzallamas, armas de fuego, guantes de boxeo, etc.), así como puntuales interacciones con vehículos. Como es lógico, el localizar estos regalos no es tarea fácil y es muy sencillo pasarlos por alto.

Al menos Plok fue de los pocos juegos que nos llego con textos en castellano. Esto, que ahora es totalmente normal, en los años 80-90 hablando de videoconsolas era algo inusual. Yo tuve la suerte (o la desgracia más bien) de jugarlo en alemán.

Plok hizo posteriormente un cameo en el juego Zaku, para Atari Linx con el consentimiento de sus creadores (los hermanos Pickford).

Plok como enemigo en Zaku (Atari Linx)

Una vez más, desde ese oscuro rincón que es Retro Gamikia, rescatamos un título que merecía más reconocimiento y que el tiempo ha puesto en su sitio. Una vez más olor a polilla, sí, pero de la buena.