
###“¿Puedo llevarme mi consola, papá?”, me pregunta (casi ruega) mi hijo mayor…
“No, hijo mío –respondí yo-, vamos a dar un paseo y a jugar”. Os pongo un poco en situación. Nos preparamos en casa para ir a la terraza de un pub, con dos matrimonios amigos (de los cuales sólo uno es gamer), mi mujer y yo. Mientras mi hijo juega un poco con su Nintendo DS. Siempre que nos juntamos con la pareja no gamer me sorprende su actitud, ya que pese a estar en contra de los videojuegos desde que los conozco (desde la escuela) resulta que su hijo mayor de ocho años es **un adicto a las consolas**. Sí, adicto. Se levanta y se acuesta pensando en Mario, Sonic y compañía. Sus padres, lejos de canalizar esta actividad o intentar poner remedio han caído en el fácil error de tomar las consolas como niñeras.
###“¿Pero porqué Daniel puede? Sus papás le dejan jugar más que vosotros a mí”, con la pataleta en la punta de la lengua…
“Porque sus padres utilizan su Nintendo 3DS para que no les moleste” me gustaría decirle. “Verás, hijo –termino diciendo-, sus papás tienen otros valores. No está bien jugar a todas horas”. Es curioso como un niño no sabe ocultar sus sentimientos y conociéndolo como lo conozco, su interior se debate entre la duda y el enfado con las pizcas justas de incomprensión.
Sinceramente, el utilizar los juegos como premio a mi me ha hecho lo que soy. Supongo que para algunos sería que les dejaran bajar a jugar al futbol o las tinieblas, o el comprarles un sobre de cromos. Mi madre siempre tuvo cuidado de que mi mundo no girase en torno a la televisión y las consolas. “Hay todo un mundo ahí fuera. Juega. Riñe. Disfruta. Cáete. Vive”. Ese era, a grandes rasgos, su mensaje.

###“No me queréis. Si me quisierais me dejaríais llevar la consola”, ya directamente en modo pataleta…
Que equivocado está. Volviendo a esos padres que no saben más que decir “Estoy harto de marcianitos” en lugar de poner orden en el desorden de personalidad de sus hijos, no puedo si no sentir pena por su descendencia. Una persona que no ha aprendido a valorar lo que cuesta algo ni sabe que cada cosa tiene su tiempo es alguien que no encontrará su rumbo en la vida.
###“Además, el padre de Dani le ayuda y le pasa cosas que él no puede”. Eso duele. Y mucho.
Pensar en Dani, su hijo mayor, me entristece. Cuando salimos al parque o a tomar algo, mientras los hijos de la otra pareja (un niño y una niña mellizos de 7 años) juegan con los míos (tres años y medio uno, siete otro), él está ahí con la espalda mal apoyada en la silla y la cabeza gacha. “Ven a jugar Dani!! Vamos a los columpios!!” le gritan… para que él no responda o simplemente gesticule con la cabeza indicando un triste “luego”. “Estoy harto de marcianitos”… Que triste…
###“Es que si me quisieras me pasarías esa parte del juego”. Vuelve al ataque. Sabe dar donde duele…
Mi hijo de siete años hace relativamente poco que ha descubierto Zelda (en su vida el tiempo que dura un año es algo totalmente incomprensible). Como es lógico el disponer de todo un mundo tan “abierto”, junto con lo de volver con habilidades nuevas para poder avanzar o resolver algo, es un concepto muy sofisticado. Hasta ahora sólo se atrevía con plataformas (Mario, Sonic, Kirby) o deportivos, pero poco a poco ha ido pasando de las aventuras de Lego Batman o Lego Star Wars a la última aventura Pokemon. Así, no es de extrañar que use el término descubrir para hablar de Zelda.
Teníais que ver su cara cuando por fin comprende cómo usar el objeto que acaba de encontrar o activar por fin un interruptor que abre tal o cual puerta para continuar avanzando. No sé vosotros, pero en mi tiempo no teníamos un padre que nos pasara las cosas (como mucho un hermano mayor que en ocasiones nos chuleaba y no nos dejaba jugar). Ahora pienso en este amigo, sentado en la terraza de un pub, cogiéndole la consola a su hijo de manera poco delicada y soltando un “trae, que no tienes ni idea”. ¿Eso es querer? ¿Eso es ayudar? “joder, si lo que tienes que hacer es…”. Qué pena y qué tristeza…

###“Lo he intentado todo y no puedo!! No se puede!!” dice mi hijo desesperado…
“Venga, tranquilo. ¿Has probado a usar el objeto que encontraste? ¿Has consultado el mapa?”, le planteo. Por supuesto, le haga la pregunta que le haga su respuesta es afirmativa. Lo ha intentado todo. Lo ha hecho todo. “Vuelve a empezar y prueba a…”. De repente su cara se ilumina, inclina hacia un lado la cabeza, en algún lugar se enciende una bombilla y vuelve poco a poco a su épico periplo.
¿De verdad es tan difícil ayudar y aconsejar sin resolver o sin reprochar? Supongo que eso requiere una dedicación especial, además de asumir que una consola no es una niñera (al igual que la TV, los libros o los juguetes) y que muchos padres no están dispuestos a asumirla. Es como sacar tiempo para jugar con ellos y de paso asegurarnos que los contenidos son los correctos. ¿Tanto sacrificio supone?
###“Papá!! Papá!! Me lo he pasado!! Dani no pudo sin que su padre se lo pasara…” grita extasiado el pobre, dando saltos…
Quiero pensar que si mi hijo sabe lo que cuesta hacer algo y puede conseguirlo por él mismo aprenderá a valorarlo. No hablo de lo que cuesta o vale un juego, que ese es otro tema. Hablo de superación, dedicación o pasión (no concibo mi vida sin que se base en esos tres conceptos), tanto para ser padre, como en mi trabajo, como con mis hobbyes. De no ser así, todo se vuelve triste y gris… Como ese chico cabizbajo que juega casi por imposición de unos padres que lo que quieren es tomarse una cerveza sin ser molestados…
Mi hijo vuelve sobre sus pasos con la consola y la música de Zelda a todo trapo mientras yo termino de vestirme. “¿Papá?” me dice tímidamente. Le pregunto que qué quiere ahora, que qué ocurre. Su respuesta mientras apaga la consola con una sonrisa en la cara, es un sonoro y resplandeciente…
#“Gracias”…





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Como ya te dije en la primera entrega, me quito el sombrero. Es genial, de verdad. Hacia tiempo que no leia un articulo que me gustara tante de verdad.
En cuando a lo que tratas totalmente de acuerdo, y creo que tu posicion es la correcta y es la que quiero inculcarle yo al mio.
Felicidades
Gracias, primo, tus palabras significan mucho para mi. Me alegro que te gustara.
He cometido el error de leerme la segunda parte sin haber leído la primera. Me ha gustado mucho. Son verdades como puños y es muy triste la situación de algunas personas respecto al tema.
Eres un crack.
Espero de verdad que al final se le pueda poner remedio antes de que no tenga solucion y que los padres se comprometan e impliquen más…
Basta una frase para resumir el texto: tu nene es un amor.
uffff, no lo sabes bien. Menos mal que ha salido de guapo como la madre y de friki que el padre XDDDD
Genial artículo, tan entrañable como el primero. Comparto totalmente sus principios aunque de momento no los he puesto en práctica. Echo en falta alguna reflexión sobre los juegos como premio frente a la tarjeta pirata de la DS llena de juegos que tienen algunos niños. ¿Qué recompensa van a ver en un juego nuevo si los tienen todos?
Lo digo en el artículo (“ese es otro tema”) pero quizá me dé no para un “conversaciones con mi hijo (y III)” pero sí para uno de opinion. Como dije en la primera parte es un tema que me molesta mucho el que muchos padres estén educando a sus hijos con que los juegos “crecen” en internet y luego encima te chuléen y te digan que son poco menos que hackers…
Magistral, como el anterior
Gracias, de verdad…
No me gusta lo de “y” que precede al “II”, aún así (y después de nuestra conversación por twitter) mantendré la esperanza de poder leer más entregas.
Algunos padres (y/o adultos en general) deberían leer estos escritos, creo que les hace mucha falta.
¡Enhorabuena por tu filosofía de la vida! Un beso a los niños (tal y como ya te comenté)
Abrazo para tí
gracias, yolanda!! Tu comentario significa mucho y quién sabe, quizás mi hijo un dia de estos me sorprenda con un (y III)
[...] la faena un post de esos que te dejan con el corazón encogido. En Gamikia Alex Montoya concluye en ‘Conversaciones con mi hijo (y II)’ una lección de esas que te dejan marcado. Un texto que debería llegar al mayor número de gente [...]
Alex realmente tu texto es rotundamente genial, y el tema que tratas hace que me sienta muy identificado. Hoy en día es bastante cotidiano ver a niños o incluso ya no tan niños, que no son capaces de medir su capacidad y lo dejan todo a la mitad, no solo hablando de videojuegos. Se han criado con la mentalidad del no puedo hacerlo, ya me ayudara otro. Quizás por falta de motivación paterna/materna o la imposición de la sociedad que les rodea.
Es triste ver como muchos adultos no saben llevar las tareas de enseñanza hacía sus hijos o al menos ir creando pequeñas metas a los niños para que estos aprendan a resolver las cosas por si mismos. Luego cuando los niños se tienen que enfrentar a algo, por si solos no saben reaccionar, y les toca aprender de golpe a las malas. algo que luego deriva en trastornos sociales en su comportamiento.
Si alguna vez acabo siendo padre, que ya veremos si alguna vez pasa XD, sin duda mi manera de abordar el trato con mis hijos, sería bastante similar al tuyo.
Para mi es un tema muy delicado, porque incluso he dado con padres que no sólo no comparten mi punto de vista, si no que como digo en el texto abusan de las consolas/TV sin dosificar su uso.
Si de verdad consigo que alguien piense con este texto me daré por satisfecho
Gran artículo si señor, me han entrado ganas de leer el primero y todo, en cuanto a lo que dices, da gusto ver como las nuevas generaciones de padres fomentan de este modo el amor por los videojuegos, pero con cabeza ante todo.
Muchas gracias. El primero lo tienes en la seccion de “opinión” (http://gamikia.com/2011/07/conversaciones-con-mi-hijo-i) por si te interesa.
Me encantó el primero y me encanta el 2º gran artículo…
Como digo, que haya un tercero es cosa realmente de mi hijo. Asi que aun no se que pasara. En cualquier caso, otra vez, mil gracias por tus palabras
Buff ¡¡Articulazo!! Leer cosas así da gusto.
Como al primo Creikord, Sr. Rockero, gracias por su ilustre opinion. Siempre es un placer.
Sin duda, uno de los mejores artículos que he visto en esta santa web.
Si alguna vez tenga un hijo ojalá que no me convierta en un padre que le da la TV-consola-juguete para quitárselo de en medio.
Felicidades por tu política ;D
Gracias, Creikord, sabes que tu opinion es muy apreciada, primo
Y una pregunta… Has hablado con la pareja no gamer y quizas aconsejarla un poco respecto al cuidado que le dan a su pequeño? A ver si por casualidad cojen consejo y remedian un poco la situacion?
No son mala gente, pero son de la gente que no saben tomarse una critica constructiva de la forma adecuada. Ademas, nos dicen que no es para tanto… traducido sería que no nos metamos
Como padre y gamer que soy, solo puedo decir…simplemente genial el articulo. Enhorabuena a Alex Montoya que ha demostrado que ademas de padre, es un buen educador. Dos cosas que para mi son bien distintas y que por desgracia la mayoria de las veces no van de la mano.
Gracias por tus alabanzas y animos. Muchas gracias de verdad. Todo sería mas facil si lo enfocáramos de la manera correcta, auqnue suponga esfuerzo… al final de su fruto
Solo puedo decir que es un artículo para aplaudirtelo y de verdad, chapeau por tu forma de llevarlo.
El compromiso de ser padre es tan importante que a mucha gente le queda grande. Suerte en tu “épico periplo” como dices y a seguir trabajando como hasta ahora
Muchas gracias. En verdad no me esperaba que se entendiera tanto… gracias de nuevo
GROSOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Realmente me duele ver a mi primo de 3 años con la mirada perdida en la Nintendo DS, no mira, no habla, no hace más que viciarse y luego llorar cuando no sabe solucionar algún problema – recuerdo tiene 3 años – mi tío al que quiero con locura coge la consola y le pasa la fase.
Desde la psicopedagogia esto se traduce y sé de lo que hablo pues la influencia del Desarrollo Motriz viene en su base, en NO TOLERAR LA FRUSTACIÓN y NO EMPATIA.
El primero si degenera puede convertirse en un Transtorno de Conducta Límite y el segundo muy al extremo tendencia al egoísmo y narcisismo. La pregunta es ¿de quien es la culpa? De las consolas o de la permisión de unos padres hacia ellas. Eso de que la nueva niñera se llame Nintendo no lo entenderé nunca. Yo tenía 2 horas el fin de semana si me portaba bien, y más de una semana me quedé sin por “mal” comportamiento. No tengo ningún trauma, y creo que fue lo correcto.
Muy buen artículo
Muchas gracias, viniendo de alguien como tu es algo que se agradece.
Y totalmente de acuerdo con tu opinión. Una sociedad que no regula o controla cualquier aspecto de la vida de sus hijos, dandoles autonomía y posibilidad de asimilar contenidos y crecer es una sociedad fragil y abocada al fracaso…
me encantan tus publicaciones de las conversaciones con tu hijo, yo todabia no tengo hijo pero consco a varios familias con el mismo caso y la verdad es na tristeza que quieran educar a sus hijos de esa forma!
Llevo años sin escuchar algo solido en este campo y tu alex me has abierto los ojos…todos no,eh!!!los juegos en su justa medida reactivan todos los campos espaciotemporales del cerebro y adapta al niño a infinidad de situaciones que requieren de su astucia e ingenio…por eso administrando juegos que vayan con su edad esto debe contribuir mas que perjudicar a nuestros vástagos…en referencia a lo de tu pareja amiga…yo creo que la madre deja como niñera a la consola para que el padre no tenga la intencion de darle joystick…es una opinion…jaja…un abrazo consoleros…bueno,perdon que ahora somos gamers…como cambia el mundo facundo!!!
Maravilloso texto, primo. Lagrimilla :_)
Señor, cualquier halago viniendo de vos es algo indescriptiblemente bien avenido. Me alegra que le haya complacido