Actualmente Assassin’s Creed es la franquicia más importante de Ubisoft. Tal es así, que la compañía gala ha optado por una entrega anual, a partir de Assassin’s Creed 2. Un modelo tomado de Activision y sus Call of Duty que como jugadores no nos beneficia pero sí a la economía de las distribuidoras, al menos a corto plazo.

Assassin’s Creed desde su origen ha sido una franquicia unida a la polémica. Hasta día de hoy hay jugadores que la aman con locura o la aborrecen sin remedio. Algo tiene que ver su planteamiento jugable, entre un plataformas light y un sandbox, a la pésima imagen que tiene la empresa ante los jugadores habituales que considero no del todo justa; y por último no podemos olvidar que la primera entrega fue un estrepitoso fracaso creativo precedido por un intensísimo hype.

El primer Assassin’s Creed se puso a la venta a finales de 2007. Era uno de los lanzamientos más importantes de los primeros años de la nueva generación. Las expectativas eran altísimas, en parte porque el equipo de desarrollo, Ubisoft Montreal venía de asombrar a todos con la trilogía del Príncipe de Persia; y por otro lado porque Jade Raymond y su equipo consiguieron vendernos la moto de forma anticipada y la culpa no es solamente suya, los usuarios la compramos sin pensarlo mucho.

El resultado lo conocemos todo, Assassin’s Creed fue uno de los juegos más decepcionantes de la generación. Las expectativas eran demasiado grandes y el resultado era un juego “inconcluso”. Inconcluso porque a pesar de parecer estar totalmente completo, más que un juego era un prototipo. El concepto jugable estaba bien desarrollado, tecnológicamente era todo un alarde, los escenarios una belleza pero no tenía contenido, no había juego. Se podía jugar y tenía un guión pero las misiones eran enormemente repetitivas, haciendo el juego una repetición de unos cinco modelos de misiones, algunos de ellos ciertamente absurdos. Así que tras un par de horas sentándose en bancos y escuchando conversaciones, el jugador no podía sentirse de otra forma que defraudado.

No obstante, eso no impidió que hubiera un divorcio entre la crítica. Muchos lo alabaron como una obra maestra y otros lo consideraron un juego fallido. Creo que hoy no cabe duda de que Assassin’s Creed no fue lo que prometió ni lo que debió ser. Eso no quita que como jugador disfrutará con él algunos de los mejores momentos que he tenido con los mandos esta generación. Como más se disfrutaba el juego era paseando por los tejados de Damasco, Jerusalén y Acre. Toda una oportunidad por hacer turismo virtual por Oriente Próximo en la Edad Media. Sin duda, ésta es una de las virtudes de la saga. Recorrer los gigantescos escenarios simplemente por el placer de hacerlo es una experiencia que pocos juegos pueden ofrecer.

La segunda parte salió dos años después, se cambió la ambientación por la Italia del primer Renacimiento con ciudades como Florencia o Venecia, y de protagonista, Ezio por Altair; pero el concepto jugable y el motor gráfico eran iguales. La diferencia clave es que se le había dotado de un contenido jugable bastante más rico y lo que daba al jugador una experiencia mucho más variada y a la postre, divertida. Asassin’s Creed II fue todo lo que debió ser la primera parte pero que no fue por falta de tiempo o por una ceguera dentro del estudio.

El problema de Assassin’s Creed II vino del mismo sitio de donde se sacaron las soluciones para convertir la primera parte en una segunda sobresaliente. El feedback con los usuarios sirvió para saber que cosas habían salido mal en el primero, rectificarlas y ofrecer una experiencia jugable más completa. El problema es que el estudio fue demasiado obediente con los fans y consiguieron un juego para contentar a la mayoría pero que no supo explotar la radicalidad que venía implícita en la primera parte y que se ha ido suavizando en sucesivas entregas, como es la importancia de las atalayas o la vida regenerativa.

Estoy hablando de problemas o de fallos en Assassin’s Creed II pero eso no quita que lo considere uno de los mejores juegos de esta generación. Para llegar a ser una obra maestra le faltó valentía y le sobraban mecánicas innecesarias. Justo el mismo fallo que encontramos en La Hermandad que intentó abarcar demasiado y volvió en cierta forma a la repetitividad de la primera entrega.

Pero antes conviene recordar que La Hermandad salió en 2010, un año después de la segunda entrega. Así que tuvieron para su desarrollo la mitad de tiempo, es el primer Assassin’s Creed “grande” que hicieron en un año. Hay que tener en cuenta que ya tienen el motor gráfico, la experiencia de los dos anteriores y una mecánica jugable que funciona. No obstante para muchos, entre los que me incluyo, un año era demasiado poco. Lo cierto es que sorprendió a la mayoría porque Assassin’s Creed: La Hermandad fue un muy buen juego.

No sabría si decir que mejor que la segunda parte o peor, porque habría que matizar muchas cosas. Por un lado es obligado hablar del multijugador. La gran novedad para esta “tercera” entrega, y que una vez probada, se puede considerar un añadido innecesario. La mecánica del juego no es amigo de adaptaciones al multijugador. No obstante está resuelto de forma hábil y puede entretener a algunos jugadores, aunque siempre habrá muchos otros juegos mejor preparados para ello.

La Hermandad gana con un escenario extraordinario, la Roma del Renacimiento está representada de forma magistral. La ciudad además de enorme tiene una variedad y está perfectamente compensada. Además hay algunas misiones con un diseño de niveles genial mientras que otras no lo son tantos. Además hay que añadir lo repetitivo que se hace en algunos casos como cuando tenemos que quitarle los territorios a los Borgia, recuerda a veces a la primera parte. En ese sentido es el más irregular, con momentos brillantes y otros mediocres. El guión también pierde bastante respecto al segundo, no hay un desarrollo demasiado claro en la vida de Ezio y las misiones parecen sucederse sin demasiado sentido. Ha faltado tiempo, aun así, insisto, sorprende lo que han sido capaces de hacer en un año.

Así que con el panorama de estos tres Assassin’s Creed, este mismo año tendremos una nueva entrega de la franquicia. Revelations volverá a estar protagonizada por Ezio aunque ya entrado en años y dejando Italia para visitar Constantinopla. Creo que no me equivoco mucho pensando en que se repetirán tanto los fallos como los aciertos de La Hermandad. Este modelo es el que está funcionando comercialmente a Ubisoft pero no creativamente.

Assassin’s Creed, a pesar del estreno flojo, se ha convertido una de las sagas más importantes de la presente generación. Sus juegos nos han hecho vivir momentos únicos. El que más cercano tengo ahora mismo es la vista de Roma de principios del XVI desde lo alto de Castel Sant’Angello, ¡sublime! Esperemos poder seguir disfrutando de muchas horas de parkour por ciudades históricas. Aunque lo que le convendría a la saga es dejarla respirar y reposar. Abandonar el modelo anual y volver a algunas de las propuestas más radicales de la primera entrega que se han dejado de lado y seguir apostando por el camino más creativo, no por el más fácil que dictan los fans.