The Witcher 2, portada.

En octubre de 2007 llegaba a las tiendas The Witcher, un juego inspirado en la obra de Andrzej Sapkowski que, si bien tenía algunas carencias técnicas, supuso una auténtica revitalización para la plataforma PC. Desarrollado por CD Projekt RED STUDIO y distribuido por Atari en nuestro país, The Witcher aportó una magnífica experiencia que pronto captó la atención de millones de jugadores. Cuatro años después, la historia se repite con The Witcher 2: Assassins of Kings; claramente, uno de los mejores juegos de la generación y un firme candidato a GOTY 2011.

Screenshot de The Witcher 2

El argumento, dividido en cuatro capítulos y un prólogo, nos sumerge nuevamente en la piel del brujo Geralt de Rivia. Tras los sucesos ocurridos en la primera entrega, Geralt se ve obligado a dar caza a un asesino de reyes. La historia principal, repleta de giros argumentales, tramas políticas y conflictos bélicos y amorosos, no representa por sí misma una gran innovación dentro del género, pero si valoramos el conjunto -misión principal, secundarias y demás- nos encontramos ante una de las experiencias de la generación. Podríamos decir que The Witcher 2 es, en conjunto, uno de los títulos mejor estructurados de los últimos años. La fórmula del éxito radica en la manera de presentar los objetivos secundarios, que se entremezclan con la trama principal y que, a su vez, hacen uso de la vasta documentación del universo creado por Andrzej Sapkowski. Otro de los pilares clave es la constante sensación de libertad que, junto a lo anteriormente citado, contribuye a crear un “todo” homogéneo. El toque personal lo añade la ambientación y naturaleza adulta del título, con numerosas escenas de sexo y violencia extrema presentadas sin abuso y de la manera más consecuente. Así pues, el universo de Sapkowski nunca había sido mejor representado: el mundo decadente, corrupto y vicioso creado por el escritor polaco puede palparse en cada esquina. Por si fuera poco, The Witcher 2 cuenta con uno de esos protagonistas que justifican una compra: cómo no, estamos hablando de Geralt. Se trata de un personaje que produce admiración y pena al mismo tiempo; un mutante despreciado por los humanos a los que ha jurado proteger y que, cansado de luchar, tan solo ansía una vida humilde junto a la mujer a la que ama. El brujo hace que The Witcher 2 merezca, todavía más, nuestro tiempo.

Screenshot de The Witcher 2

Pero no sólo de argumento y ambientación vive un videojuego. En lo referente a jugabilidad, el título evoluciona notablemente el sistema de combate de la primera entrega. Ya no se trata de hacer “click” en el momento preciso; ahora podemos cubrirnos y articular combos con habilidad. Podríamos decir que el combate tiene elementos de acción, pero conserva el factor estratégico gracias al movimiento de cobertura; esencial para poder salir vivo de cada encuentro. Otro de los factores estratégicos es la inclusión de trampas, bombas y, por supuesto, el casi obligatorio uso de las pociones alquímicas. Al igual que en el primer juego, contamos con un modo de creación de pociones en el que podemos elaborar los más desequilibrantes brebajes. Esto contribuye a personalizar las contiendas, pero no se trata del único punto al respecto. En CD Projekct han aprendido que la personalización es un elemento clave en cualquier RPG y, por ello, han mejorado el inventario en el que, además de guardar nuestros objetos, podemos personalizar nuestro equipo con una gran variedad de armas y armaduras. Otro elemento de personalización destacado es la posibilidad de cambiar el peinado de Geralt. A falta de un editor de personaje (recordemos que en The Witcher encarnamos a un protagonista que no podemos modificar) el estudio polaco ha optado por permitir un mínimo de edición para aumentar la sensación de libertad.

Screenshot de The Witcher 2

Uno de los factores más atractivos de The Witcher 2 es la dificultad. El título presenta varios modos pensados para todo tipo de jugadores. El “fácil” y el “medio” están indicados para un público estándar, pero el “difícil” requiere cierta experiencia con el juego. Adicionalmente se ha añadido un modo “Locura” en el que la muerte de Geralt marca el final de la partida, o lo que es lo mismo: si morimos una vez, no podemos continuar. Un detalle importante es la posibilidad de exportar nuestra partida de The Witcher 1, como ya hemos podido ver en títulos como Mass Effect 2. Si importamos la partida, además de tener relevancia en determinados puntos de la trama principal, desbloquearemos numerosos eventos secundarios que contribuyen a contextualizar nuestra anterior aventura en esta nueva entrega. Además, algunos de estos eventos nos proporcionarán artículos y otras ventajas. En esta segunda entrega también se ha añadido una de las señas de identidad de la saga: los minijuegos. A los modificados minijuegos de lucha y dados, se ha añadido el de los pulsos.

En lo jugable tan solo queda destacar algún que otro cambio como el sistema de talentos, mucho más asequible que en el anterior juego, y la inclusión de ‘quick time events’ en algunos diálogos y cinemáticas, que contribuyen a la narración de la historia. Un detalle que nos ha encantado es la inclusión del ‘reloj’ en determinadas decisiones. The Witcher 2 es un título en el que el jugador está sometido a una presión constante con decisiones en las que resulta muy difícil saber qué es bueno y qué es malo. Para aumentar esta tensión, CD Projekt ha añadido un reloj que se activa en determinados diálogos en los que, por trama o contexto, se exige una respuesta inmediata. Si no somos rápidos a la hora de contestar, se llevará a cabo una respuesta aleatoria, por lo que deberemos tener las ideas muy claras en todo momento. La importancia de las decisiones es tal que a partir del capítulo 2, el juego se divide en dos líneas argumentales totalmente distintas; factor que deja entrever la increíble complejidad del juego.

Screenshot de The Witcher 2

Uno de los aspectos más criticados en el primer The Witcher fue su mejorable apartado técnico. El título empleaba el motor Aurora, de Bioware, y tenía bastantes errores. Es por ello por lo que se han invertido increíbles esfuerzos en The Witcher 2, con un motor gráfico de factura propia y un resultado que podríamos catalogar como máximo exponente actual, por detrás del primer Crysis. El título goza de un aspecto gráfico asombroso y con una gran personalización de parámetros. Esto, obviamente, repercute en la tasa de FPS. Nosotros hemos ‘testeado’ el juego en “Especificaciones Altas”, a 1920×1080, con un Intel Quad Core E8500 a 3.16GHz, una ATI Radeon HD 4870 y 4GB de memoria RAM. El resultado ha sido una partida con alguna que otra bajada de FPS, aunque hemos de admitir que el equipo está algo anticuado para los tiempos que corren. Podríamos decir que la optimización del juego es consecuente aunque mejorable. El modelado, texturas, animaciones y diseño de personajes y entornos es excepcional. No obstante, uno de los puntos más negativos del título es la ausencia de un buen asistente de partidas guardadas. Siempre que guardamos la partida, el juego crea un nuevo archivo de guardado y no existen opciones dentro del juego para borrar las partidas sobrantes. En cualquier caso, y pese al engorro, este defecto no ensombrece un apartado técnico excepcional.

En lo referente al sonido, el título cuenta con una banda sonora épica que ambienta perfectamente cada lugar y situación. El título, en inglés subtitulado, cuenta con un doblaje magnífico muy acorde con el resto del juego. Los sonidos y efectos son también uno de los ‘fuertes’ de este The Witcher 2 que, como sucede con otros títulos, recomendamos encarecidamente jugar con un equipo de sonido envolvente 5.1 o 7.1.

Screenshot de The Witcher 2

Para finalizar, estamos, sin lugar a dudas, ante uno de los mejores juegos del año y de la generación. The Witcher 2 ha consolidado el trabajo y esfuerzo realizado en la primera entrega por unos desconocidos CD Projekt que hoy se sientan en la mesa de los más grandes de la industria. Un conjunto argumental magnífico, un personaje conmovedor, una jugabilidad adictiva y, en definitiva, un “todo” cuidado al milímetro conforman un título que, junto a otros de la talla de Mass Effect, ostentará un lugar de honor en el recuerdo.